La proporción de créditos con atrasos de entre 30 y 90 días comenzó a disminuir desde principios de año. La mora temprana, correspondiente a la categoría 2 del Banco Central, alcanzó el 6,6% del sistema financiero en noviembre de 2025 y bajó al 4,4% en julio de 2026

La evolución fue diferente según el tipo de entidad. En los bancos tradicionales, el indicador pasó del 6,3% al 4,3%. En financieras, emisoras de tarjetas y billeteras digitales, descendió desde un máximo del 8,2% en diciembre hasta el 5,3% en julio

Las deudas antiguas siguen condicionando la medición

La reducción de los atrasos recientes no implica necesariamente una mejora inmediata de la mora total. El indicador general puede ofrecer una lectura parcial porque una cartera en expansión incorpora nuevos préstamos y diluye el peso de los atrasos. Cuando el crédito se frena, ese efecto pierde fuerza

Además, la categoría 5 reúne deudas con más de un año de atraso y no establece un límite de antigüedad. Las entidades también pueden vender o dar de baja esos créditos, lo que modifica las estadísticas aunque los deudores no hayan regularizado su situación

Al incluir los saldos de la categoría 5, la mora de los bancos pasa del 10,8% al 12,8%. En las fintech, sube del 17,4% al 24,4%, mientras que en los proveedores no bancarios aumenta del 26,7% al 47,2%

Los bancos concentran $1,5 billones en créditos de esa categoría, frente a $0,9 billones en fintech y una cifra equivalente en otros proveedores. Por eso, la inclusión o exclusión de esas deudas modifica de manera significativa la comparación entre los distintos segmentos

La refinanciación no elimina la mora de inmediato

Los planes de refinanciación pueden contribuir a contener el problema, aunque el ingreso a uno de ellos no excluye automáticamente al deudor de las estadísticas. La normativa exige una sucesión de pagos para mejorar la clasificación crediticia

Una persona en situación 4 necesita al menos cinco meses de cumplimiento para dejar de ser considerada morosa. En situación 5, el período mínimo es de ocho meses. En ese proceso también deberán observarse los resultados de los planes impulsados por los bancos Nación y Provincia, junto con la reducción de tasas anunciada por el Banco Ciudad

Otro indicador, la mora operativa, excluye a los deudores de la categoría 5 y permite observar la evolución de la cartera sin los distintos criterios aplicados por las entidades para tratar esos créditos. En julio, la mora total por monto llegó al 18% del crédito, 0,5 puntos porcentuales más que en junio y 10,3 puntos por encima del nivel de un año atrás

Ese registro acumuló 21 meses consecutivos de aumento. En cambio, la mora operativa se ubicó en el 11,8% de la cartera y comenzó a mostrar una meseta

Millones de personas tienen atrasos superiores a 90 días

La distribución de la mora cambia según se mida el dinero comprometido o la cantidad de personas afectadas. Los bancos concentran el 63,3% del monto total en mora, las fintech el 16,3% y los demás proveedores el 20,4%. En el stock total de crédito, los bancos representan el 81,1%

En julio de 2026, 5,9 millones de personas registraban atrasos superiores a 90 días: 2,5 millones tenían mora en bancos, 2,6 millones en fintech y otros 2,6 millones en proveedores no financieros. Las cifras no deben sumarse, porque una misma persona puede tener deudas impagas con más de un tipo de prestamista

La prevención aparece como una herramienta central

La propuesta para contener el deterioro consiste en detectar señales tempranas de dificultad, contactar a los deudores y ofrecer alternativas de refinanciación acordes con cada situación. El objetivo es evitar que los compromisos pendientes se acumulen hasta formar una deuda difícil de afrontar

La evolución de la mora también incide en el acceso futuro al financiamiento. Los préstamos formales dejan contratos, registros, canales de reclamo y antecedentes crediticios. En cambio, el crédito informal carece de esas protecciones y puede recurrir a mecanismos de cobro ilegales

Si se restringe la oferta formal para las personas consideradas de mayor riesgo, la necesidad de financiamiento no desaparece: puede trasladarse hacia circuitos sin supervisión