Las compras al exterior canalizadas por courier volvieron a escalar en junio y registraron un máximo histórico. Según un relevamiento privado, alcanzaron US$125 millones en el mes, con una suba interanual de 73,8% y por encima del pico previo de abril, cuando habían llegado a US$118 millones

Si la comparación se hace contra junio de 2024, antes de la flexibilización del régimen, el salto es todavía mayor: 641,5%. En el primer semestre de 2026, estas operaciones ya acumulan US$643 millones, más del doble que en igual período del año pasado y a apenas US$251 millones del total importado por esta vía en todo 2025

Un peso chico en la macro, pero grande en rubros puntuales

En términos agregados, el impacto sigue siendo limitado. En junio, las compras por courier representaron el 1,8% del total importado y el 13,5% de las importaciones de bienes de consumo

Sin embargo, el efecto se vuelve más visible en los segmentos donde compiten de manera directa con la producción y el comercio local. En esos casos, el monto mensual importado por servicios postales equivale a cerca del 40% de las ventas de indumentaria, artículos deportivos, electrónica, muebles, decoración y juguetes en los centros comerciales relevados por el Indec. Un año antes, esa relación era inferior al 10%

La expansión de estas compras se apoya en una demanda interna todavía débil. A la vez que reduce intermediaciones, el sistema puerta a puerta gana terreno en un contexto de salarios reales estancados y crédito al consumo limitado. Esa combinación profundiza la presión sobre supermercados y shoppings, donde también se observan caídas interanuales

Caída del comercio y deterioro del empleo

En el plano general, el comercio acumula una baja interanual del 1,7% entre enero y mayo y se ubica 4,8% por debajo de los niveles del mismo período de 2023. Eso revierte parte de la recuperación que había mostrado en la segunda mitad de 2024 y el inicio de 2025

El impacto ya aparece en el empleo. El sector había incorporado 25.754 trabajadores registrados hasta mayo de 2025, pero luego perdió 35.167 puestos. Desde noviembre de 2023, el saldo pasó a ser negativo en 9.413 empleos. También se redujo la cantidad de empleadores: hay 5.535 menos que un año atrás y 7.567 menos que al inicio de la actual gestión

Más importaciones y menores precios relativos

La industria tampoco queda al margen. Además del menor consumo, pesa el aumento de las importaciones tradicionales. Las cantidades importadas de bienes de consumo, ajustadas por actividad, están en máximos históricos. Dentro de ese grupo, siguen elevadas las compras de indumentaria, calzado y electrodomésticos, junto con el fuerte salto en la importación de smartphones

En el primer semestre, los teléfonos importados crecieron 737% interanual y multiplicaron por nueve el promedio de 2012 a 2023. Los sectores más vinculados con esas cadenas productivas son, justamente, los que muestran las caídas más marcadas frente a su promedio de la última década

Como contracara, los precios relativos de varios de esos bienes bajaron con fuerza. Aunque los valores nominales subieron, lo hicieron muy por debajo de la inflación general. Según la consultora, los electrodomésticos y la indumentaria tienen hoy sus menores precios relativos, al menos, desde 2012

Tomando como referencia el IPC porteño, entre noviembre de 2023 y junio la inflación general trepó 338,3%, mientras que la indumentaria subió 155,6% y los electrodomésticos 88%. En términos de salario registrado promedio, eso mejora el poder de compra: hoy hace falta menos ingreso para acceder a esos productos que a fines de 2023

En ese escenario, un salario promedio registrado alcanza para comprar 27 licuadoras nacionales de $65.000, frente a 12 en noviembre de 2023. Con un jean de $70.000, el poder de compra pasó de 15 a 25 unidades

Más facilidad para importar y exportar

En los últimos días, el Gobierno profundizó la simplificación del régimen courier. Equiparó las condiciones operativas del Correo Argentino con las de los operadores privados, redujo trámites y elevó la franquicia libre de tributos de US$50 a US$400 por envío, con un tope de cinco envíos por año. Mantiene, además, el límite de US$3.000 para las operaciones con aranceles

La medida también eliminó los topes de valor para exportaciones de pymes enviadas por servicios postales. Para el sector, eso puede abrir una vía más simple de inserción internacional, sin necesidad de estructuras tradicionales de comercio exterior