Nunatak, una agtech argentina, trabaja sobre una idea simple y ambiciosa: usar microorganismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas para ayudar a los cultivos a responder mejor frente al frío, la salinidad y los suelos degradados
Una base científica de dos décadas
El proyecto nació hace unos dos años y medio, pero se apoya en más de 20 años de investigación en microbiología y biotecnología. La empresa levantó su primera inversión en 2023 y desde entonces armó una plataforma que integra microbiología, biotecnología y bioinformática para detectar microorganismos con potencial agronómico y convertirlos en productos
En el equipo están Julia Mensa, CEO y cofundadora, junto con Martha Martorell, Francisco Massot y Lucas Ruberto, todos con trayectoria en el estudio de microorganismos extremófilos. También participan asesores vinculados a negocios y formulación de productos. Entre sus inversores figuran GRIDX, Eatable Adventures, Innventure, Agrofoodbic, de Italia, y otros inversores ángeles estratégicos
La biblioteca que sostiene el desarrollo
El corazón tecnológico de la compañía es una biblioteca propietaria con más de 1200 cepas extremófilas de la región austral y Tierra del Fuego. A partir de ese material, el equipo aísla microorganismos de la rizósfera de plantas que crecen en ambientes exigentes y selecciona aquellos que pueden mejorar la productividad bajo estrés abiótico
La lógica no es reemplazar los insumos existentes, sino complementarlos. Para eso, la firma desarrolla una plataforma de diseño computacional-biológico que identifica, selecciona y combina cepas en consorcios optimizados según la función agronómica buscada. También estudia microbiomas de cultivos como soja y trigo para entender cómo interactúan con esos microorganismos
Primer producto y resultados de campo
El primer desarrollo concreto de la empresa es Yamana Cold, un estimulante biológico microbiano para tratamiento de semillas formulado a partir de Pseudomonas fluorescens NB1. El producto cuenta con aprobación del Senasa para cultivos extensivos, ya completó su primer lote de producción y prevé su lanzamiento comercial pleno para la campaña de soja 2026
La propuesta busca integrarse a la rutina habitual del productor. Puede utilizarse con más de 35 curasemillas disponibles en el mercado argentino y con tres biológicos de uso extendido: Bradyrhizobium en soja, Azospirillum y Trichoderma
Los ensayos realizados muestran mejoras en distintos cultivos. En trigo, los tratamientos registraron 6% más de emergencia y 4% más de rendimiento frente al manejo tradicional, además de mayor stand de plantas y biomasa. En soja, los resultados mostraron 25% más de nodulación y 4% más de rendimiento frente a tratamientos con Bradyrhizobium, y una diferencia de 9% frente al testigo sin tratar
Más ensayos, más cultivos
Entre las campañas 2024 y 2025 se realizaron 37 ensayos en trigo, cebada y soja, y hoy hay otros 34 en marcha en trigo y cebada. La tecnología también se evalúa en maíz, poroto, forrajeras, leguminosas y otros cereales finos. La papa aparece como otra línea de trabajo
La mejora observada se asocia con una mayor superficie radicular, mejor disponibilidad de fósforo e hierro y una mayor capacidad de respuesta frente al estrés. El foco está puesto sobre todo en el frío, los suelos degradados y la salinidad
El próximo paso comercial
Por ahora, el desarrollo comercial se concentra en la zona núcleo y en el sur de la provincia de Buenos Aires. El desafío inmediato es ampliar la red de distribución y llegar a nuevas regiones productivas y economías regionales
La empresa también proyecta sumar unas cuatro soluciones más a su cartera en los próximos cinco años, mientras sigue avanzando en el desarrollo de su plataforma tecnológica