Una empresa suiza desembarcó en la Argentina con una tecnología capaz de leer en tiempo real el estado de las plantas y anticipar problemas antes de que aparezcan síntomas visibles. Se trata de Vivent Biosignals, una agtech que eligió al país como base para expandirse en América Latina
El sistema se apoya en pequeños electrodos colocados sobre el tallo, que registran durante las 24 horas las señales eléctricas del cultivo. Luego, un software con inteligencia artificial traduce esa información en alertas para el productor
Lectura temprana del cultivo
La plataforma permite detectar si la planta atraviesa falta de agua o nutrientes, si sufre estrés por calor, si responde a una aplicación o si está expuesta a una enfermedad o a insectos. Según la compañía, también puede anticipar esos eventos hasta diez días antes de que sean visibles
Fernando Derossi, argentino, CEO global y socio de la firma, explicó que el valor de la herramienta está en llegar antes del síntoma. La empresa tiene su centro de investigación y desarrollo en Suiza y oficinas comerciales en Holanda
Durante las olas de calor en Europa, la compañía asegura que sus sensores permitieron identificar en uno o dos días que las plantas estaban bajo estrés térmico, lo que facilitó tomar medidas de mitigación con agua
Una interfaz tipo semáforo
La información se visualiza en una aplicación con un tablero similar a un semáforo. El verde indica que el cultivo está dentro de parámetros adecuados, el amarillo marca un cambio para seguir de cerca y el rojo advierte una situación más seria
Con esos datos, el productor puede decidir si regar, fertilizar o aplicar un tratamiento. Además, el sistema muestra cómo responde la planta después de una intervención: cuánto sube el estrés, cuánto tarda en absorber el producto y cuándo se recupera
La empresa busca avanzar también hacia recomendaciones automáticas sobre qué hacer ante cada señal detectada
Resultados y apuesta local
Los resultados dependen del cultivo, el ambiente y el manejo, pero la firma sostiene que ya logró mejoras de rendimiento en distintos ensayos. En tomate, en una prueba realizada en Tomato World, en Holanda, reportó aumentos de entre 10% y 23%. En términos generales, Derossi dijo que en muchos cultivos intensivos comprobaron mejoras de entre 2% y 5%
También mencionó casos en los que bajaron alrededor de 30% los costos asociados al riego y al consumo de energía, y experiencias en Almería, España, con ahorros de agua de hasta 40%
En la primera etapa, la compañía apuntará a productores tecnificados, multiplicadores de semillas, empresas procesadoras de alimentos y establecimientos de cultivos de alto valor. En planteos extensivos, la idea es combinar sensores en plantas representativas con imágenes satelitales
Para acceder a la tecnología, el productor debe comprar los equipos y pagar una suscripción al software. Como referencia, una instalación inicial de dos kits de ocho sensores cuesta entre 10.000 y 15.000 euros, con colocación y suscripción incluidas
Los equipos tienen una vida útil comprobada de al menos tres años y la empresa evalúa opciones de financiación a unos 36 meses. Las primeras instalaciones locales serán en septiembre con sensores traídos desde Holanda
La proyección más ambiciosa es comenzar a fabricar en la Argentina durante 2027 para abastecer el mercado local y también otros países de la región. La firma ya empezó a buscar fabricantes locales