Felicitas Pizarro creció con una escena poco habitual: en su casa, la parrilla estaba en manos de su abuela paterna. Fue ella quien le enseñó los secretos del asado y marcó una costumbre que después convirtió en trabajo. Hoy, la cocinera sostiene ese vínculo con la carne desde hace 13 años en la pantalla y también en su vida familiar

Conduce Todo sobre la carne, un programa que no se limita a cocinar cortes, sino que sigue el recorrido completo del producto hasta la mesa. Además, participa cada domingo en La peña de morfi y dice que la propuesta televisiva la obligó a mirar su oficio con otros ojos

Una mirada más completa sobre la carne

Pizarro cuenta que el ciclo la llevó a visitar frigoríficos y carnicerías, y a entender mejor cómo se procesa la carne antes de llegar al consumidor. Para ella, una de las conclusiones más valiosas es que en la Argentina todavía existe el hábito de consultar al carnicero para elegir bien qué comprar

También destaca que cada corte tiene su lógica propia. Por eso, explica, no hay un único secreto para lograr una carne tierna: todo depende de qué pieza se trate y de cómo se la trabaje. En el programa, esa idea se desarrolla episodio por episodio, con referencias a lugares y especialistas que ayudan a mostrar distintas formas de aprovechar cada corte

El asado como tradición de mujeres

La cocinera reconoce que la carne sigue siendo un territorio asociado muchas veces con los varones, pero en su casa la historia fue distinta. Su abuela era la que dominaba la parrilla y ella misma la veía asar mientras el resto se ocupaba de acompañar la mesa. Dice que en su familia eso siempre fue normal

Recuerda que hizo su primera experiencia seria con el fuego a los 15 años, cuando ayudó a preparar un lechón para Navidad. En aquel momento, su abuela le dijo que quería enseñarle para que pudiera continuar cuando ella ya no tuviera ganas de hacerlo

La discusión doméstica por el fuego

En su casa actual, el asado también abre una competencia. Pizarro admite que ella y su marido se disputan quién se queda con la parrilla, porque quien cocina se libera de otras tareas. Aprovecha para cuestionar la idea de que el hombre sólo se encargue de la carne mientras el resto del trabajo doméstico queda en manos de la mujer

En ese sentido, define a la cocina como el centro de encuentro de su familia. Cuenta que su marido, Santiago, también disfruta cocinar y que ese espacio funciona para preparar desde un guiso hasta algo dulce para sus hijos

Aprender en casa y en la televisión

Ramón, de 9 años, e Indalecio, de 5, miran y participan. Pizarro dice que les gusta comer bien y que incluso le piden que la carne de la vianda escolar no vaya recalentada, porque prefieren que conserve jugo y no quede seca

Sobre su trabajo en redes y televisión, sostiene que el desafío es seguir transmitiendo el entusiasmo por cocinar. Valora que cada vez haya más personas compartiendo recetas, porque eso mantiene viva la conversación gastronómica. Al mismo tiempo, asegura que sigue aprendiendo y perfeccionándose todos los días

Más alcance y nuevos proyectos

La cocinera también subraya el valor de la televisión abierta, por la llegada a públicos más amplios y por la exigencia de resolver en vivo. Dice que esa exposición la convirtió en una figura reconocible en distintas partes del país

De cara a lo que viene, adelanta que prepara un streaming junto a su hermana, con una propuesta que unirá cocina y música