Anna Decanini celebró su cumpleaños número 105 el 26 de junio, rodeada de familiares, amigos y trabajadores de Brightview on New Canaan, la residencia donde vive en Norwalk

Nacida en Nueva York en 1921, pasó parte de su infancia en Lucca, en la Toscana. A los 11 años regresó a Italia junto con su familia y volvió a Estados Unidos durante la década de 1950, cuando su esposo, Raffaello, fue convocado para trabajar en la construcción del puente Verrazano-Narrows

Movimiento y actividades para mantenerse activa

A su edad, Decanini puede levantarse de una silla sin ayuda y hacer sentadillas frente a sus familiares. Aunque nunca practicó deportes organizados, durante toda su vida se mantuvo en movimiento

Anduvo en bicicleta, bailó, montó a caballo y caminó durante la passeggiata, el tradicional paseo vespertino de los pueblos italianos. En los últimos años incorporó actividades como tejer y armar libros de stickers para mantenerse ocupada

Una alimentación basada en productos frescos

Decanini evita comer entre horas y rechaza la comida chatarra. Prefiere una alimentación elaborada con ingredientes reales, una costumbre que aprendió en el restaurante toscano de su padre, donde cocinaba con productos frescos

Por las noches se permite un gusto: un espresso con cinco cucharadas de azúcar. Cuando tiene la oportunidad, lo acompaña con una porción de torta

“Nunca he tenido secretos, siempre he comido bien”, sostiene Decanini, quien asegura sentirse bien a los 105 años

La importancia de la familia

Católica devota, considera que su actitud positiva y el apoyo de sus seres queridos fueron fundamentales para atravesar la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi en Italia

Decanini suele recordar un proverbio italiano según el cual alcanzar la vejez es una fortuna, aunque pueda traer algunas complicaciones. Su esposo murió en 2012, a los 96 años, y desde 2019 vive cerca de sus hijos y nietos