La albahaca (Ocimum basilicum) no solo sirve en la cocina: sus hojas concentran aceites esenciales como linalol y eugenol, capaces de ayudar a ahuyentar mosquitos e insectos por su aroma intenso
Dos formas simples de aprovecharla
Una opción es la infusión en agua. Para hacerla, primero hay que lavar bien las hojas, colocarlas en una olla y verter encima una taza de agua hervida. Después se tapa y se deja reposar entre 10 y 15 minutos
Pasado ese tiempo, se cuela, se deja enfriar y se coloca en un atomizador. Puede rociarse sobre la ropa, en ambientes cerrados y sobre la piel, siempre después de probar antes una pequeña zona del antebrazo
La segunda alternativa es una maceración en alcohol, más concentrada. En este caso, las hojas trituradas se ponen en un frasco de vidrio y se cubren por completo con alcohol al 70%. El recipiente se deja en un lugar fresco y oscuro entre 7 y 10 días, agitando una vez al día
Luego se cuela el extracto, se diluye con un poco de agua destilada y se traslada al atomizador
Precauciones antes de usarlo
Este tipo de repelente se recomienda para adultos y para niñas y niños mayores de dos años. No debe entrar en contacto con ojos ni mucosas, y conviene reaplicarlo cada dos horas si se está al aire libre o hay sudoración intensa
En embarazadas y mujeres lactantes, su uso prolongado o en concentraciones altas no se aconseja sin consulta médica previa, porque los aceites esenciales pueden provocar reacciones secundarias
Una planta con larga historia
La albahaca es originaria de zonas tropicales de Asia y de África central. Llegó a Europa en el siglo XVI y, más tarde, a América en el XVII
En la Antigüedad, los griegos la llamaban “la hierba de los reyes”. Hoy se conocen al menos 60 variedades. La planta suele medir entre 30 y 60 centímetros, tiene hojas elípticas brillantes de unos cinco centímetros y flores blancas o rosadas en verano
Necesita pleno sol y un suelo con buen drenaje. En maceta, con riego regular y sin encharcamientos, puede cultivarse en casa y aprovecharse tanto para usos medicinales como culinarios