Para quienes no tienen ánimo de correr o ir al gimnasio apenas abren los ojos, una rutina corta de yoga puede ser una forma simple de entrar en movimiento. En apenas cinco minutos, las posturas suaves ayudan a despertar el cuerpo, estirar los principales grupos musculares y calentar las articulaciones
La clave es empezar apenas uno se levanta, antes de mirar el teléfono, y avanzar con movimientos lentos. Si alguna posición incomoda, conviene salir de ella y ajustar la práctica según lo que marque el cuerpo
Respirar con calma para bajar revoluciones
Mientras se sostienen las posturas, puede incorporarse una respiración en caja: inhalar durante cuatro segundos, retener cuatro, exhalar cuatro y volver a pausar cuatro antes de repetir. Si hay una afección cardíaca o no resulta cómodo contener el aire, una alternativa más simple es inhalar durante cinco segundos y exhalar durante cinco
Una secuencia simple para empezar
Rodillas al pecho: acostarse boca arriba y abrazar las rodillas contra el torso para sentir un estiramiento suave en la columna
Media cobra: apoyar las palmas debajo de los hombros, elevar el pecho con suavidad y mantener tres respiraciones
Gato-vaca: en cuatro apoyos, alternar entre arquear y redondear la espalda para movilizar columna y cuello
Postura del niño: llevar las caderas hacia los talones y extender los brazos hacia adelante, descansando cinco respiraciones
Giro reclinado: recostarse boca arriba, dejar caer las piernas hacia un lado y luego cambiar al otro para soltar caderas y espalda
Flexión espinal: sentado con las piernas cruzadas, alternar una espalda arqueada con otra redondeada durante cinco repeticiones
Saludo hacia arriba: de pie, elevar los brazos por encima de la cabeza, sostener unas respiraciones y bajar con lentitud, sacudiendo después brazos y piernas para liberar tensión
La propuesta no exige equipo, ocupa poco tiempo y puede servir como una transición suave entre el descanso y la actividad del día