Después del agua, el té ocupa un lugar central en la dieta de millones de personas. La evidencia acumulada en las últimas décadas sugiere que esta infusión aporta compuestos vegetales valiosos, entre ellos antioxidantes y polifenoles, presentes también en el café, el cacao, las frutas y las verduras

Aunque el té verde, el negro, el blanco y el oolong parecen bebidas distintas, todos provienen de la misma planta: Camellia sinensis. Su color, aroma y sabor dependen del procesamiento de las hojas. En cambio, las infusiones de hierbas se preparan con especias, flores y plantas como manzanilla, menta, hibisco o jengibre, y por lo general no contienen cafeína

Más años de vida, según los estudios

Uno de los hallazgos más repetidos es que quienes toman té suelen vivir más que quienes no lo consumen. En investigaciones con cientos de miles de adultos, el consumo de dos a tres tazas diarias apareció asociado con una menor mortalidad. Aun así, los especialistas advierten que se trata de una relación observacional y no de una prueba de causa y efecto

Un aliado del sistema cardiovascular

El té también se vinculó con mejoras en la función de los vasos sanguíneos. Ensayos clínicos mostraron que el té negro puede favorecer la salud vascular y que, tomado de forma regular, tanto el té negro como el verde pueden ayudar a bajar levemente la presión arterial

Impacto sobre el azúcar y la inflamación

Beber té no previene la diabetes tipo 2, pero puede influir en algunos marcadores metabólicos. Algunos estudios hallaron que el té negro atenúa los picos de glucosa después de las comidas y que su consumo puede asociarse con cambios favorables en el sistema inmunitario y en señales vinculadas con la inflamación

Efectos sobre el intestino

Los polifenoles del té actúan como alimento para bacterias beneficiosas del microbioma. Esa acción puede favorecer la producción de compuestos que protegen el colon, reducen la inflamación y estimulan señales relacionadas con el apetito

Concentración con menos costo para el sueño

La cafeína del té ayuda a mantener la atención y el estado de alerta. En comparaciones directas con el café, los efectos cognitivos resultaron similares, pero con menos interrupciones del sueño en quienes tomaron té. Además, el té contiene l-teanina, un aminoácido asociado con una sensación de calma y con beneficios para la memoria y la atención