Un equipo de investigadores en Australia evalúa una estrategia poco habitual para enfrentar la gripe aviar: vacunas comestibles administradas mediante cebos orales. La idea busca proteger sobre todo a mamíferos carroñeros y a otras especies expuestas al virus H5N1, pero aún no existe una formulación lista para esos animales

Una plataforma pensada para los demonios de Tasmania

El desarrollo no surgió por la gripe aviar, sino por un sistema oral diseñado para combatir el tumor facial del demonio de Tasmania, una enfermedad transmisible y de alta mortalidad. Desde 2019, el equipo probó carnadas, distintos alimentos y un dispensador inteligente activado por movimiento capaz de reconocer al animal, liberar la dosis y registrar datos en tiempo real

Durante los ensayos, otros animales silvestres también consumieron los cebos, entre ellos zarigüeyas, quoles, pademelones y ratas. Esa experiencia reforzó la posibilidad de adaptar la tecnología a nuevas amenazas sanitarias

Por qué apuntan a los carroñeros

Los investigadores sostienen que los animales que se alimentan de cadáveres infectados pueden recibir una carga viral muy alta, lo que le da al patógeno más oportunidades de mutar y adaptarse. En Australia, estimaciones oficiales indican que hasta 10% de las especies de mamíferos enfrenta un riesgo alto o extremo por este virus

Por eso, proponen concentrar la vacunación en ejemplares amenazados y ensayar distintas formas de aplicación. El esquema también podría servir en aves que comen restos en tierra

Límites y riesgos del método

La propuesta no sería útil en todos los casos. No funcionaría bien con focas, leones marinos y otros pinnípedos, porque no se alimentan en tierra. Tampoco sería sencillo aplicar dardos en animales de gran tamaño, por lo que se barajan opciones como inyecciones manuales o agujas montadas en una pértiga

En la isla Heard, la cepa H5N1 causó la muerte de más de 13.000 crías de elefante marino del sur. Allí también se registraron infecciones en otras especies de aves y mamíferos, aunque la mortandad masiva se concentró en los elefantes marinos. Una foca peletera también murió tras infectarse

Lo que falta para avanzar

Australia cuenta con una vacuna contra la gripe aviar autorizada solo para uso de emergencia en pequeños pingüinos y aves en cautiverio. Esa formulación es inyectable y usa virus inactivados, así que no sirve para una estrategia comestible

Para este enfoque harían falta vectores virales vivos atenuados o modificados, capaces de entrar en las células del huésped y activar una respuesta inmune. En laboratorio, el equipo ya consiguió una inmunización estable dentro de los cebos y eficaz en células del tumor facial del demonio de Tasmania

Los investigadores también remarcan que la aprobación de nuevas vacunas veterinarias suele demorar años y exige pautas estrictas de dosificación. Aun así, consideran que la experiencia acumulada con vacunas orales frente a la rabia demuestra que este tipo de herramientas puede funcionar y que el desarrollo debe comenzar cuanto antes