NEW YORK — Los seguidores de Alex Eala llegaron al US Open con banderas filipinas, gorros con la consigna “Laban Alex” y una energía difícil de ignorar. La apoyaron desde las canchas de práctica con fotos, videos y mensajes de aliento, horas antes de su debut en la primera ronda del torneo
La presencia fue tan numerosa que todos los lugares alrededor de la cancha de entrenamiento se ocuparon por completo. Muchos de sus admiradores ni siquiera tenían entradas para la sesión nocturna, pero quisieron verla golpear pelotas y seguir de cerca a una jugadora que, a los 21 años, ya reúne una base de apoyo cada vez más amplia
Una figura que trasciende el tenis
El impulso de Eala creció este verano, cuando derrotó a Iga Swiatek en Wimbledon y ganó su primer título individual en el circuito, en Washington. Ese recorrido la llevó hasta su mejor ranking histórico, el puesto 18 del mundo, y alimentó la expectativa de que siga escalando
Entre quienes la observaron en una tarde lluviosa estuvo Andrea Belen, una estudiante de medicina de 21 años en la Universidad de Nueva York. Contó que no seguía demasiado el tenis hasta que apareció Eala, a quien siente cercana por edad y por identidad. Su padre, en Cleveland, también se volvió fanático por admiración hacia la jugadora
“Se convirtió en la obsesión nueva de la familia”, dijo Belen. “Ya es el hobby de todos”
Orgullo filipino en las tribunas
Para Belen, la reacción en torno a Eala también refleja un cambio cultural. Recordó que en Filipinas predominan el básquetbol y el boxeo, deportes asociados sobre todo con figuras masculinas. “Es muy lindo ver a una mujer ahí”, dijo. “Además, habla tagalo, nuestro idioma”
Otras seguidoras viajaron desde distintos puntos de Estados Unidos. Ellene Santos, de 67 años, llegó desde Orlando y celebró haber podido verla aunque no tuviera entrada para el partido nocturno. “Estoy feliz ahora”, resumió
Cuando terminó la práctica, cuatro amigas jubiladas se retiraron con gorros azules y la misma consigna: “Laban Alex”, una expresión de aliento que equivale a “pelea, Alex”. Entre ellas estaba Joy Rodriguez, de 65 años, que destacó el orgullo con el que la tenista muestra su origen filipino
Maria Espiritu, de 67, dijo que era la primera vez que asistía a un torneo de tenis. Cerca de allí, Frances Arespacochaga, de 77, tomaba fotos con otros asistentes. Vive en Manila y estaba de visita en Estados Unidos; viajó con su hermana hasta Nueva York para ver a Eala
Belen también habló por videollamada con su padre durante la práctica para que pudiera verla. Al describir el entusiasmo que despiertan los logros de deportistas filipinos, citó como ejemplo las dos medallas de oro de Carlos Yulo en los Juegos Olímpicos de París 2024
“Estamos muy orgullosos de los nuestros”, dijo. “Y muy ruidosos cuando los apoyamos”
Si Eala avanza en el US Open, ese ruido promete crecer todavía más