Elegir entre enero y febrero puede cambiar de manera significativa el presupuesto para pasar unos días en la Costa Atlántica. Aunque ambos meses integran la temporada alta, enero concentra la mayor demanda y registra los valores más elevados
La diferencia está vinculada principalmente con el calendario de vacaciones escolares, la disponibilidad de las familias y el período posterior a las celebraciones de fin de año. Entre el 30 de diciembre y el 3 de enero se concentra uno de los momentos de mayor presión sobre los precios y la ocupación
Cuánto puede costar una casa de tres dormitorios
Según los valores mencionados por operadores inmobiliarios, una casa de tres dormitorios puede alquilarse por entre US$3000 y US$3500 la quincena durante enero. En febrero, el mismo tipo de propiedad puede ubicarse entre US$1500 y US$2000
Como referencia general, en febrero los alquileres se ubican alrededor del 70% del valor de enero. En términos de ahorro, la diferencia suele estar entre el 30% y el 40%, aunque varía según la ubicación, las características de la vivienda y el momento de la temporada
La demanda cambia según el destino y el momento
El comportamiento se observa en distintos puntos de la costa bonaerense, entre ellos Pinamar, Cariló y Costa Esmeralda. En enero predominan las familias con hijos adolescentes y los grupos que buscan reunirse durante el período de mayor actividad
En febrero, en cambio, aumenta la presencia de familias con hijos pequeños y de abuelos que viajan con sus nietos. En Cariló, los operadores señalan que la brecha histórica, cercana al 30%, actualmente puede ampliarse hasta 35% o 40%
La primera quincena todavía conserva demanda
Febrero no presenta un comportamiento uniforme. La primera quincena mantiene buena parte del movimiento de la temporada alta y puede verse favorecida por la coincidencia con el carnaval. Durante la segunda mitad del mes suelen disminuir las consultas y aumenta la disposición de los propietarios a negociar
La ventaja económica de febrero tiene como contrapartida una mayor variabilidad climática y jornadas algo más cortas. A cambio, muchos turistas encuentran playas menos concurridas, menor circulación y un costo de alojamiento más bajo