Atender a los demás, responder a todas las obligaciones y buscar la perfección en cada tarea puede parecer una fórmula positiva. Sin embargo, cuando esas exigencias se vuelven permanentes, pueden provocar agotamiento y desplazar las necesidades personales

La psiquiatra española Marian Rojas Estapé reflexionó sobre ese conflicto durante una conferencia. A partir de su propia experiencia, explicó que establecer límites también requiere aceptar que no es posible estar disponible para todo y para todos al mismo tiempo

Decir que no para proteger la energía personal

Durante años, la especialista creyó que debía ayudar siempre que pudiera y cumplir cada responsabilidad de la mejor manera. En ese contexto, negarse a una propuesta le parecía incompatible con el compromiso hacia los demás

La dificultad para decir que no suele relacionarse con el miedo a decepcionar, parecer egoísta o no satisfacer las expectativas ajenas. Por eso, muchas personas asumen compromisos aun cuando no tienen el tiempo ni la energía necesarios

Rojas Estapé describió ese cambio como un proceso difícil. Revisar la forma de responder a las demandas cotidianas implicó reconocer que aceptar todo también puede convertirse en una fuente de desgaste

Las renuncias dependen de cada etapa

La psiquiatra señaló que renunciar a algo no siempre significa abandonarlo para siempre. Hay decisiones que se sostienen durante días o semanas, mientras que otras pueden extenderse por meses o años

Una necesidad familiar, un proyecto laboral, un problema de salud o un período de cansancio emocional pueden llevar a reducir temporalmente el espacio destinado a ciertas actividades. Que algo pierda prioridad no significa que haya dejado de ser importante

Elegir prioridades como forma de autocuidado

Desde esta perspectiva, el autocuidado no se limita al descanso o a los momentos de ocio. También incluye revisar los compromisos, distribuir la energía disponible y aceptar que cada aspecto de la vida no puede recibir la misma atención de manera simultánea

Aprender a elegir permite concentrarse en lo más necesario según las circunstancias. Para Rojas Estapé, reconocer esas prioridades y renunciar sin culpa a lo secundario es una manera de establecer límites y preservar el bienestar emocional