La Argentina atraviesa un giro demográfico inédito: nacen menos chicos, las personas viven más años y una parte de la generación que hoy llega a la vejez ya no tiene asegurada la experiencia de ser abuela o abuelo. En 2024, la natalidad bajó a 8,9 por mil habitantes y los nacimientos anuales retrocedieron de 777.012 en 2014 a 413.135, una caída del 47% en una década
Una ruptura en la vida familiar
El historiador Camilo Scaglia ubicó el quiebre en la aceleración de los últimos diez años. Para quienes hoy tienen entre 60 y 75 años, el contraste es claro: crecieron en hogares con varios hermanos y formaron luego familias más pequeñas, con uno o dos hijos en muchos casos. Ahora, esa continuidad familiar empieza a volverse incierta
La tasa de natalidad, que había mostrado altibajos durante décadas, se mantuvo relativamente estable entre los años 70 y 2015. Desde 2016, la caída se volvió persistente. La tasa global de fecundidad pasó de 2,3 hijos por mujer en 2010 a 1,36 en 2023, por debajo del nivel de reemplazo
De familias numerosas a hogares más chicos
Scaglia recordó que la transición demográfica argentina comenzó temprano, con una baja sostenida de la natalidad desde la primera mitad del siglo XX, impulsada por la urbanización, la caída de la inmigración y cambios en los hábitos reproductivos. Antes de esa transformación, la fecundidad rondaba los siete hijos por mujer a fines del siglo XIX, en un contexto de alta mortalidad infantil y economías agrarias
Más adelante, ubicó un baby boom argentino acotado pero real en la segunda mitad de los años 70, asociado a políticas pronatalistas que se mantuvieron durante parte de la dictadura. Esa generación, nacida entre los 40 y los 60, es hoy la base más numerosa de la llamada generación silver
Más años de vida, menos red de apoyo
El otro factor del cambio es la longevidad. En 2024, la esperanza de vida llegó a 77,5 años, casi cuatro más que en 2000. A la vez, las personas mayores de 65 años representaron el 12,4% de la población y la relación entre adultos mayores y menores de 15 años alcanzó 57,5 por cada 100
Ese proceso tensiona también al sistema previsional. Entre 2004 y 2023, las moratorias permitieron jubilarse a millones de personas sin los 30 años de aportes exigidos por ley. Ese esquema terminó en marzo de 2025, y desde entonces rige la Pensión Universal para el Adulto Mayor para quienes llegan a los 65 años sin aportes suficientes
Causas económicas y cambios culturales
La baja de la fecundidad combina factores económicos y transformaciones sociales. El PBI per cápita cayó 12% entre 2011 y 2023, y al mismo tiempo se expandieron el acceso a anticonceptivos de larga duración, la educación sexual integral y el Plan ENIA, lo que redujo la fecundidad no deseada
En ese escenario, la posibilidad de tener hijos dejó de ser un destino casi automático y pasó a depender de condiciones materiales, decisiones personales y tiempos de vida más inciertos. La nueva paradoja es clara: vivir más años, pero con menos familiares disponibles para atravesar la vejez