El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, celebró el respaldo de la Unión Europea a la presión financiera impulsada por la administración de Donald Trump contra Irán y subrayó la coordinación del bloque con Washington y otros aliados

Bessent sostuvo que la meta es impedir que Teherán use el sistema financiero internacional para sostener sus programas nucleares y de armamento, además de financiar a grupos afines. También afirmó que la campaña de presión seguirá hasta cortar por completo las fuentes de financiación iraníes

Europa mantiene la presión sobre Teherán

El funcionario estadounidense acompañó su mensaje con una referencia a una declaración reciente de la Comisión Europea, en la que el bloque señaló que continuará trabajando de forma estrecha con Estados Unidos, países del G7 y otros socios para mantener la presión sobre Irán y favorecer una desescalada

La postura europea fue cuestionada por el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, quien acusó a la UE de apartarse de los valores que dice defender y de ceder ante la coerción estadounidense

Ormuz, otra pieza de la disputa

Horas antes, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, afirmó que el tránsito de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz se ha recuperado hasta acercarse a los niveles previos al conflicto con Irán, pese a los ataques contra embarcaciones comerciales

Vance aseguró que las operaciones de Estados Unidos ayudaron a restablecer el flujo energético y a reducir la capacidad iraní de obstaculizar el paso de los petroleros. Según dijo, el objetivo es evitar que Irán use esa ruta como herramienta de presión sobre la economía mundial

El vicepresidente añadió que Washington no mantendrá conversaciones con Teherán mientras continúen los ataques contra el transporte marítimo comercial. En paralelo, el secretario de Energía, Chris Wright, informó que más de 17 millones de barriles de petróleo atravesaron Ormuz el lunes, el mayor volumen desde el inicio de la guerra a finales de febrero

Antes del conflicto, por ese estrecho circulaban cerca de 20 millones de barriles diarios de crudo y derivados, un volumen clave para el suministro energético global