El nutricionista Diego Sívori repasó varios mitos habituales de la alimentación veraniega y dejó definiciones concretas sobre digestión, calorías, alcohol y frutas de estación
El arroz no es el problema
Según explicó, el arroz blanco es uno de los alimentos más simples de digerir. También señaló que, para este objetivo, resulta más conveniente que el integral
La misma lógica, dijo, aplica a la pasta. El verdadero exceso suele aparecer en los acompañamientos: queso, salsas y embutidos
Calorías que engañan
Sívori remarcó que comer frío no significa comer liviano, ni comer caliente implica sumar más calorías. El ejemplo más claro, sostuvo, es el helado
También cuestionó la idea de que el helado refresca. Afirmó que parte de sus calorías se transforman en calor corporal y que solo una porción menor se traduce en energía
Los falsos “refrescantes” del verano
El especialista ubicó en ese grupo al helado, la cerveza y las papas fritas. Sobre estas últimas, destacó que combinan carbohidratos, grasas y crocancia, una mezcla que las vuelve especialmente difíciles de dejar
Además, señaló que lo más probable es comer entero un paquete de papas fritas, algo que no ocurre con otros alimentos menos palatables
Alcohol y resaca
Consultado por las bebidas que más resaca provocan, indicó que suelen ser las que tienen coloración, como los aperitivos. También comparó cerveza y vino: dijo que aportan un nivel calórico parecido, aunque la cerveza produce más hinchazón
Según su explicación, el exceso de alcohol termina favoreciendo la acumulación de energía sobrante en las reservas grasas del abdomen
Frutas de estación y un snack simple
Entre las frutas más buscadas en verano mencionó al melón y la sandía, por su alto contenido de agua. Sobre la sandía, afirmó que una rodaja aporta muy poco azúcar en comparación con un caramelo
Como opción práctica, sugirió congelar uvas durante algunas horas para convertirlas en un snack saludable y fresco