La misión Artemis II concluyó después de llevar a cuatro astronautas más lejos que cualquier otra tripulación humana. Durante el vuelo, la cápsula Orión pasó por la cara de la Luna que no es visible desde la Tierra y permitió obtener imágenes de esa región

Reid Wiseman, comandante de la misión, describió la Tierra como una pequeña media luna vista desde el espacio. También señaló que la experiencia resultaba difícil de procesar y que las imágenes observadas no tenían una descripción sencilla

Un vuelo más allá del récord del Apolo 13

La tripulación superó los 400.171 kilómetros de distancia alcanzados por el Apolo 13 hace más de medio siglo. Antes de Artemis II, China había enviado las sondas Chang’e 4, en 2019, y Chang’e 6, en 2024, hacia la cara lunar no visible desde la Tierra

La Chang’e 6, además, recogió muestras de la superficie lunar y las transportó de regreso para su estudio

El silencio durante el sobrevuelo lunar

Mientras Orión se encontraba detrás de la Luna, la tripulación quedó sin comunicación con la Tierra durante 40 minutos. El contacto se restableció cuando Christina Koch realizó la comprobación de comunicaciones y celebró volver a recibir señales terrestres

Reingreso y recuperación en el Pacífico

El regreso se produjo a casi 40.000 kilómetros por hora. La cápsula amerizó en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, California

Equipos de la NASA y del ejército estadounidense extrajeron a los cuatro astronautas y los trasladaron en helicóptero al buque USS John P. Murtha

Evaluaciones después del aterrizaje

El amerizaje no significó el fin inmediato de las actividades de la tripulación. Los astronautas fueron sometidos a evaluaciones físicas para observar cómo se adaptaba su organismo después de permanecer expuestos a condiciones extremas del espacio

Los resultados de esos estudios aportan información para la preparación de futuras misiones