NUEVA YORK.- August Lamm llegó a Tompkins Square Park con folletos y una propuesta inusual: ayudar a otras personas a reemplazar el teléfono inteligente por dispositivos más simples. Esa misma noche organizaría un evento de “degradación”, como llama al proceso de reducir la conexión tecnológica

Mientras ofrecía su publicación, titulada No necesitás un teléfono inteligente, observó que muchos de los visitantes caminaban con los ojos puestos en sus pantallas y los oídos cubiertos por auriculares. Según Lamm, quienes más necesitan su mensaje son también quienes menos levantan la vista para escucharlo

La mujer, de 31 años, alguna vez fue una influencer de arte con 200.000 seguidores. Hace cuatro años cambió su teléfono inteligente por un Nokia de la era de 2002, empeñó su computadora portátil y comenzó a limitar su uso del correo electrónico. Desde entonces defiende la desconexión como una forma de “recuperar tu vida”

De la carrera digital a una rutina analógica

Lamm estudió Historia del Arte del Sur de Asia y desarrolló una carrera artística en Instagram. Mientras trabajaba en una heladería de Berlín, ganó audiencia con dibujos de pequeños animales hechos con tinta y fotografiados junto a un bolígrafo

La exposición constante también le provocaba ansiedad. Cuando una alarma de incendio le impidió publicar su dibujo diario en el horario que consideraba adecuado, sufrió un ataque de pánico. Además, descubrió que las publicaciones sobre sus crisis, rupturas o angustias atraían más atención y favorecían sus ventas

En 2022, su cuenta quedó bloqueada durante tres meses después de varios intentos fallidos de contraseña. La interrupción coincidió con la preparación de un libro y con el agravamiento de un trastorno espinal degenerativo que le dificultaba dibujar y usar el teléfono

Cuando recuperó el acceso, encontró una plataforma dominada por videos breves en bucle. La empresa le pagó unos cientos de dólares por producir su primer reel, pero Lamm quedó abrumada por el tiempo que le exigía. Para fin de año había desactivado sus redes y cambiado el teléfono inteligente por un modelo menos avanzado

Mapas propios, libros y correo semanal

Lamm afirma que sin el teléfono recuperó claridad mental. Leyó Anna Karenina y Moby Dick, grabó canciones folclóricas en su habitación y escribió la novela Lambing Season. También se sostuvo tocando música en la calle, trabajando como redactora independiente y vendiendo su fanzine

Después de vender 20.000 ejemplares de la edición autopublicada, una editorial publicó una versión ampliada y en formato de bolsillo. El libro funciona como una guía para vivir con menos conexión: Lamm dibuja sus propios mapas, revisa el correo electrónico una vez por semana en la biblioteca y recomienda llevar un espejo compacto y una baraja de cartas

Su propuesta se vincula con una escena que incluye reuniones semanales sin teléfonos, desafíos colectivos de 30 días, boletines sobre tecnología y clubes luditas. También creó el Centro para Redes Arcaicas, dedicado a estudiar formas de relación anteriores a las redes sociales

Un evento para soltar los dispositivos

En la discoteca Nightclub 101, Lamm organizó una nueva jornada de “degradación”. Allí presentó publicaciones de Loose Tooth Press, editorial que cofundó con Magdalene Kennedy, y ejemplares de Archaic, un fanzine que no puede leerse ni comprarse en línea

Durante el encuentro sostuvo varios teléfonos minimalistas que pensaba regalar. Decenas de jóvenes asistieron pese a la lluvia. Uno de ellos, Gabriel Hurlbert, llegó con dos teléfonos inteligentes, incluido uno proporcionado por su empleador, y describió su relación con el aparato como la de una persona adicta con una sustancia

Lamm planea vivir en una casa del norte del estado de Nueva York, adquirida con parte del anticipo de su libro. Allí ofrecerá una residencia de una o dos semanas en la que los participantes podrán guardar sus dispositivos en una caja fuerte

Su cuenta de Instagram, que conserva 180.000 seguidores y permanece inactiva, no será reactivada para promocionar el libro. “Para mí, esto no es una emergencia”, respondió cuando le preguntaron por esa posibilidad. Al finalizar la presentación, una mujer del público levantó su teléfono para ampliar la imagen de Lamm en el escenario