Paul Mackenzie, líder de una secta apocalíptica de Kenia, fue declarado culpable del asesinato de 191 personas. Todas, salvo una, eran niños

Según la acusación, Mackenzie ordenó a sus seguidores dejar morir de hambre a sus hijos para que pudieran “encontrarse con Jesús”. Su doctrina rechazaba la educación y calificaba la medicina moderna de “malvada”. Otros 29 dirigentes también fueron condenados por asesinato

Los acusados se habían declarado inocentes y sostenían que nadie había sido obligado a morir. El exjefe de seguridad Enos Amanya Ngala, acusado inicialmente, llegó a un acuerdo con la fiscalía y declaró como testigo

Más de 400 cuerpos en el bosque

Las autoridades hallaron más de 400 cadáveres en fosas poco profundas del bosque de Shakahola, cerca de la costa keniana. Mackenzie había llevado allí a sus seguidores desde distintos puntos del país

Diecisiete hombres del pueblo vecino fueron contratados para desenterrar los cuerpos. Algunos recibieron apenas 8 dólares por día. Los sepultureros describieron fosas con varios cuerpos y restos de niños de pocas semanas de vida

Muchos cadáveres todavía no fueron identificados. En los documentos judiciales, varias víctimas figuran como “niño varón desconocido”, identificadas por la ubicación de la tumba y la fecha del hallazgo

De la iglesia y la televisión al aislamiento

Mackenzie fundó Good News International Ministries en 2003. Durante los 16 años siguientes, la organización sumó miles de seguidores en distintas filiales de Kenia y administró una emisora televisiva que transmitía sus sermones desde Malindi

En sus mensajes sobre el fin de los tiempos, presentaba la educación y la atención médica como contrarias a su doctrina. También decía que las tarjetas de identidad digitales eran “la marca del diablo”. En algunos sermones realizaba rituales para “expulsar demonios”

La iglesia principal cerró en 2019. Después, Mackenzie se trasladó al bosque de Shakahola e instó a sus devotos a seguirlo. Allí se instaló una comunidad formada por casas de barro dispersas en una extensa zona forestal

Los seguidores viajaban a la ciudad de Shakahola para conseguir provisiones y recoger agua del río Galana. Según los testimonios, el movimiento estaba organizado y se mantenía en secreto para quienes vivían fuera de la comunidad

Testimonios de las familias y los sobrevivientes

Stephen Mwiti, de 48 años, contó que perdió a sus seis hijos. Al visitar a Mackenzie, vio mujeres con la cabeza rapada y decenas de niños. El líder prohibía el maquillaje y los peinados elaborados

Peter Shukrani, de 23 años, comenzó a asistir a la iglesia cuando tenía 8 y consideraba a Mackenzie su “padre espiritual”. En el bosque enfermó y su estado empeoró cuando su madre desechó los medicamentos que debía tomar porque creía que la medicina era maligna

Shukrani fue rescatado en marzo de 2023, cuando ya llevaba semanas postrado. Contó que habría muerto si no lo hubieran sacado del bosque. Aun así, afirmó que Mackenzie era una buena persona y que todavía lo consideraba su pastor

El hijo del líder, Dan Paul Mackenzie, respaldó el veredicto. Antes de que se anunciara, sostuvo que su padre era responsable porque dirigía a personas que lo admiraban

Además del proceso por asesinato, Mackenzie y otros dirigentes enfrentan causas por terrorismo, radicalización y negación del derecho a la educación de menores. Es la primera condena del pastor por los cargos más graves de asesinato