La construcción de una nueva barrera fronteriza en el sur de Arizona sigue adelante tras despejarse el principal freno judicial. El proyecto, identificado como Tucson 5, prevé unos 100 kilómetros de muro en un tramo considerado estratégico por las autoridades migratorias de Estados Unidos
Una obra en un corredor clave
La confirmación más reciente llegó el 25 de agosto, cuando el comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza sostuvo que el organismo avanza con una extensión de 62 millas destinada a cerrar una brecha de seguridad en la frontera suroeste
Según esa versión, el sector es uno de los corredores de contrabando y tráfico más sensibles de Arizona. También se afirmó que la obra cuenta con financiamiento aprobado por el Congreso y respaldo legal para su ejecución
El rechazo de la nación Tohono O’odham
El trazado atraviesa una zona que la nación Tohono O’odham considera parte de su territorio ancestral y que incluye lugares de valor cultural y religioso
La comunidad indígena intentó frenar el avance por distintas vías y cuestionó que la infraestructura se imponga sobre áreas sagradas. Su territorio en Arizona abarca cerca de 3 millones de acres y se extiende a lo largo de la línea fronteriza con México
Los vínculos familiares, religiosos y culturales de sus integrantes existen a ambos lados del límite internacional, lo que vuelve especialmente sensible cualquier intervención en esa franja
El aval judicial que destrabó el avance
El conflicto también llegó a los tribunales. El juez federal Richard J. León rechazó una solicitud presentada por la nación Tohono O’odham para detener de forma temporal la obra dentro de su reserva
En su decisión, concluyó que no quedó demostrado que el proyecto implicara una reducción ilegal de la reserva ni una invasión federal
Con ese fallo, la administración de Donald Trump quedó habilitada para continuar los trabajos en el corredor de la Reserva Roosevelt, una franja de 18,3 metros de ancho reservada para uso federal desde 1907
La resolución alivió el obstáculo inmediato, pero no cerró la disputa. La comunidad indígena aún puede recurrir a otras vías legales para sostener su reclamo sobre el territorio y los sitios sagrados afectados