El consumo de alcohol en Estados Unidos volvió a ubicarse en su nivel más bajo desde que comenzaron los registros en 1939. Solo el 54% de los adultos afirma beber, mientras que el 13% reconoce que a veces toma más de lo que considera apropiado, otro mínimo histórico
Un descenso que ya no parece pasajero
Quienes sí consumen alcohol reportaron un promedio de 3,2 bebidas en la última semana. La cifra quedó cerca de la medición previa, pero por debajo del promedio de 3,9 tragos semanales observado en cinco relevamientos anteriores
La caída en el consumo coincide con una mayor preocupación por la salud. El 51% de los consultados considera que tomar una o dos bebidas al día es perjudicial, casi el mismo nivel récord alcanzado el año pasado. Además, aumentó la cantidad de personas que dicen haber escuchado sobre estudios recientes vinculados con efectos negativos del alcohol a largo plazo
La salud gana terreno en la conversación pública
La evidencia científica más reciente vincula el consumo de alcohol con distintos tipos de cáncer, además de mayores riesgos de enfermedad hepática y cardíaca. Aun así, el alcohol sigue siendo la segunda droga más letal en Estados Unidos después del tabaco y provoca alrededor de 178.000 muertes al año
Especialistas en salud pública sostienen que la baja del consumo puede responder a varios factores: inquietudes sanitarias, mayor uso de cannabis, medicamentos GLP-1, precios más altos y políticas para reducir el acceso de menores y el consumo problemático
Quiénes beben menos y qué eligen
La baja iniciada en 2023 alcanzó a la mayoría de los grandes grupos demográficos analizados, sin cambios significativos en el último año entre hombres, mujeres, adultos blancos, no blancos y distintas franjas de edad
En el plano político, la reducción fue más marcada entre republicanos e independientes, mientras que entre demócratas el consumo casi no varió. También hubo descensos entre adultos moderadamente religiosos y personas sin práctica religiosa
Entre quienes beben, la cerveza sigue al frente con 36% de preferencia, seguida por los destilados con 32% y el vino con 30%. Sin embargo, los licores avanzaron con fuerza en comparación con 2016, mientras la cerveza perdió terreno
Por género, persisten diferencias claras: los hombres se inclinan mucho más por la cerveza y las mujeres por el vino. Por edad, el vino domina entre mayores de 55 años, mientras que los licores ganan espacio entre jóvenes y adultos de mediana edad
El avance de las opciones sin alcohol
Por primera vez, la encuesta también midió el uso de alternativas sin alcohol. El 17% dijo haber reemplazado alguna vez en el último año una bebida alcohólica por cerveza, vino o destilados sin alcohol
Entre quienes consumen estas opciones, el 38% señaló que ahora toma más que antes, mientras que el 17% afirmó que consume menos