Los Pumas no encontraron respuestas en Jujuy y cerraron su peor actuación del año con una derrota lógica ante Australia por 27-21. El equipo argentino nunca logró ordenar su defensa ni darle fluidez a su ataque, y pagó caro sus errores en los tramos decisivos

Un partido marcado por el desorden

La secuencia final resumió lo que fue todo el encuentro: Argentina recuperó varias pelotas y tuvo chances concretas de ganarlo, pero cada intento se deshizo por fallas propias. Un pesaje en los últimos metros, una salida de line-out perdida y un knock-on en una contra terminaron por frustrar el cierre

El dato más preocupante fueron los 14 penales cometidos, una cifra muy alta para el equipo y señal de falta de concentración. Australia aprovechó esa desprolijidad y castigó cada desacople, especialmente en la primera mitad, cuando llegó al try con demasiada facilidad

Errores cerca del ingoal

Otro problema central fue la ineficacia argentina dentro de las 25 yardas rivales. Hubo siete ingresos en esa zona que no terminaron en puntos, con pérdidas de pelota, pases hacia adelante y decisiones imprecisas en momentos clave

Santiago Carreras no tuvo una buena tarde y el equipo sintió esa desconexión. En cambio, Joaquín Moro fue uno de los puntos altos, con despliegue y potencia para llevar la pelota, mientras que Boris Wenger también dejó una imagen positiva con su try

Una derrota que también deja contexto

Más allá de la caída, la Argentina jugó con varias ausencias importantes y sostuvo el partido hasta el final. Esa combinación explica parte del margen corto en el resultado, pero no disimula la necesidad de mayor consistencia para sostener el nivel que el equipo ya mostró en otras presentaciones

El sábado, ambos equipos volverán a enfrentarse en Mendoza. Para Los Pumas, la misión será clara: corregir el desorden, subir la precisión y volver a imponer un piso más alto de rendimiento