La ciudad de Bend, en el centro de Oregón, permanece conmocionada después del tiroteo ocurrido el jueves en la escuela Silver Rail. El ataque causó la muerte de tres niños y un educador, mientras que otro estudiante y otro trabajador resultaron heridos
El atacante, un adolescente de 16 años, fue abatido por un hombre armado que se encontraba en el lugar. Las autoridades todavía no informaron cuál habría sido la motivación ni qué vínculo tenía el joven con la institución. Sí señalaron que utilizó un arma larga
Una escuela convertida en escena del crimen
La mañana siguiente, el edificio permanecía rodeado por cinta amarilla. En el estacionamiento quedaron algunos automóviles y bicicletas, mientras padres y vecinos acercaban flores, velas, juguetes y muñecas para recordar a las víctimas
Los niños fallecidos tenían 5, 8 y 11 años. La comunidad también despedía al educador que murió durante el ataque
El impacto en las familias
Kristen Vanetsky, de 52 años, había elegido esa escuela para su nieto porque la consideraba un lugar seguro. Su familia se había mudado a Bend después de vivir un tiroteo en su vecindario de Nuevo México
Vanetsky contó que su nieto atraviesa dificultades luego de lo ocurrido. La mujer describió a Bend como una comunidad unida y expresó desconcierto ante el hecho de que el agresor fuera residente de la ciudad
El ataque se suma a los 371 tiroteos registrados este año en Estados Unidos, según las cifras mencionadas en el artículo. La tragedia también reavivó el debate sobre las armas: un hombre armado intervino para detener al atacante, en un episodio que dejó a la comunidad enfrentada a una contradicción dolorosa
Frente a la escuela, el silencio y los homenajes contrastaban con la rutina que debía continuar dentro de las aulas