RÍO DE JANEIRO.– La elección presidencial brasileña llega a su tramo decisivo con una competencia ajustada y una estrategia común: presentar al adversario como una amenaza para el futuro del país
Luiz Inacio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), alerta sobre un eventual avance de la extrema derecha, la pérdida de derechos y una posible subordinación de Brasil a intereses extranjeros. Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), acusa al actual mandatario de corrupción, despilfarro, deterioro económico y vínculos con organizaciones criminales
Las encuestas reflejan una sociedad dividida. El 44% de los consultados dijo temer un regreso de los Bolsonaro al poder, mientras que el 42% expresó temor ante una reelección de Lula. En intención de voto, Flavio registra 45% y Lula 44%, dentro de un empate técnico
Un electorado dividido por género y orientación política
La preocupación no se distribuye de la misma manera entre los distintos grupos. El 52,8% de las mujeres afirmó que no votaría por Flavio bajo ninguna circunstancia, frente al 40,1% de los hombres. En el caso de Lula, el rechazo alcanzó al 41,2% de las mujeres y al 55,3% de los hombres
Entre los votantes aparecen temores contrapuestos. Algunos anticipan retrocesos para las minorías, los derechos de las mujeres y las libertades civiles si triunfa Bolsonaro. Otros consideran que un nuevo mandato de Lula prolongaría el estancamiento, la corrupción y el control político del Estado
Acusaciones cruzadas en la campaña
Lula sostiene que su rival podría impulsar la privatización de empresas estatales y del sistema público de salud, además de reinstalar una jornada laboral de seis días por uno de descanso. También vincula el programa de reducción de la burocracia de Flavio con las políticas de ajuste promovidas por el presidente argentino Javier Milei
Flavio, en cambio, presenta a Lula como responsable del deterioro de la vida cotidiana y lo acusa de favorecer al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV). El presidente rechaza esas acusaciones
El analista Alberto Pfeifer considera que el discurso de Flavio puede llegar a un público más amplio porque se apoya en el temor a la continuidad del gobierno, la corrupción y el uso partidario del Estado. A su juicio, la retórica de Lula tendría más fuerza entre sus seguidores que entre los indecisos
La violencia, con 20%, la salud, con 18%, y la economía, con 15%, aparecen como las principales preocupaciones de los brasileños. Son problemas que la oposición intenta asociar con la gestión federal
La disputa por los votos que aún no tienen dueño
Cerca del 20% del electorado no votó en la primera vuelta, mientras que alrededor del 8% respaldó a candidatos que quedaron fuera de la contienda. Si se suman los votos en blanco y anulados, el grupo que todavía puede inclinar la balanza representa casi una cuarta parte del padrón
Entre quienes no participaron o invalidaron su voto, Lula obtiene una ventaja de apenas cuatro puntos: 40% contra 36%. Por eso, su campaña intenta estimular la participación en el balotaje
Flavio concentra sus esfuerzos en los antiguos votantes de los candidatos de la llamada tercera vía. También cuenta con el respaldo de Republicanos, Podemos, União Brasil, Progressistas y Novo. En el Movimiento Democrático Brasileño, 16 directorios regionales se alinearon con él y diez apoyaron a Lula
El temor a la jornada posterior
La incertidumbre no termina con el conteo. La posibilidad de que alguno de los candidatos desconozca el resultado recuerda las protestas posteriores a la elección de 2022, cuando hubo campamentos y cortes de ruta para reclamar una intervención de las Fuerzas Armadas
Meses después, esas movilizaciones desembocaron en el asalto a la Plaza de los Tres Poderes, en Brasilia, ocurrido en enero de 2023. El expresidente Jair Bolsonaro fue condenado por el Supremo Tribunal Federal por su papel en el intento de golpe
La politización de la Justicia electoral y el papel de las redes sociales suman nuevas fuentes de inquietud. En una elección definida por márgenes estrechos, la participación, la aceptación del resultado y la reacción de las instituciones serán tan relevantes como los votos obtenidos por cada candidato