El pasado 16 murió en Stiges, a los 89 años, el escritor argentino Eduardo Lázaro Covadlo, conocido primero como Eduardo Covadlo y luego como Lázaro Covadlo. Vivía en España desde 1975, donde trabajó como periodista y creativo publicitario
Covadlo había nacido en Buenos Aires el 26 de enero de 1937. Consideraba “borradores” sus libros publicados entre 1965 y 1973, entre ellos En este lugar sagrado
Publicó novelas, cuentos y ensayos humorísticos. Su literatura se caracterizó por un tono irónico e irreverente, con personajes excéntricos y solitarios enfrentados a situaciones inquietantes y grotescas de la vida cotidiana
Una obra de culto y difícil clasificación
Fue considerado un “escritor de escritores” y un autor de culto. Entre sus libros figuran Agujeros negros, publicado en 1997, y las novelas Remington Rand, una infancia extraordinaria, La casa de Patrick Childers, Bolero y Las salvajes muchachas del Partido
También escribió los libros de relatos Animalitos de Dios y Nadie desaparece del todo. En La bodrioteca de Covadlo, recopiló y comentó pasajes de libros antiguos y extravagantes. Su obra fue traducida a varios idiomas y sus cuentos integraron antologías de Mondadori, Alfaguara y Siruela
En 1992 fue finalista del Premio Planeta Biblioteca del Sur con Conversación con el monstruo, novela publicada por Emecé. En 2004 ganó el Premio Café Gijón por Criaturas de la noche, editada en España por Acantilado
Su último libro, Cosmovisión, de 2002, estuvo al cuidado del escritor y periodista argentino Matías Néspolo, quien lo describió como un ensayo fragmentario e inclasificable, atravesado por la perplejidad ante la realidad, la literatura, la vida y la muerte
El escritor y traductor argentino Eduardo Hojman destacó la generosidad de Covadlo y sostuvo que debió enfrentarse a una estructura editorial limitada para una propuesta literaria de trayectoria “errática”, aunque valorada por sus colegas