Para Valter Longo, la organización diaria de las comidas es un componente de su estrategia personal vinculada con la longevidad. Su rutina combina una ventana de alimentación de 12 horas con un intervalo nocturno sin ingerir alimentos

El gerontólogo procura finalizar la cena entre tres y cuatro horas antes de acostarse. Como ejemplo, si el desayuno comienza a las 9, plantea completar la cena antes de las 21. La propuesta también incluye mantener horarios semejantes durante la semana

Una ventana de 12 horas y una cena que conserva

Longo diferencia esta pauta cotidiana de los ciclos de una dieta que imita el ayuno. Para la vida diaria, prefiere distribuir las comidas en 12 horas y reservar las otras 12 para el período sin alimentos

También cuestiona los esquemas de ayuno intermitente de 16 horas, sobre todo cuando llevan a omitir el desayuno. Según su interpretación de estudios epidemiológicos, esa práctica aparece asociada con mayores riesgos cardiovasculares y de mortalidad

Aun así, reconoce que los ayunos más extensos pueden producir una reducción de peso más rápida y advierte que sus efectos a largo plazo no están definitivamente establecidos

En su caso, la cena suele ser la comida principal y admite que las porciones pueden ser mayores de lo que considera ideal. Preferiría trasladar ese plato al mediodía, aunque mantiene la costumbre durante los días laborables. Los fines de semana intenta adelantar la comida más abundante y afirma que la cena no perjudica su descanso, una observación basada en su experiencia personal

Qué come y cómo completa su rutina

Su alimentación se apoya principalmente en productos vegetales, con una presencia moderada de pescado. Para el desayuno suele elegir friselle, crema de almendras, cacao, una manzana y una mezcla de té verde y negro

De lunes a viernes generalmente no almuerza: toma café y, algunas veces, suma un refrigerio de unas 100 calorías. Los fines de semana realiza todas las comidas y suele incorporar una merienda. Para la cena prepara, entre otras opciones, unos 70 gramos de pasta con legumbres y verduras, o un plato similar al minestrone con abundantes vegetales y chauchas

La actividad física también forma parte de su esquema. Camina al menos una hora diaria, usa una bicicleta fija de alta resistencia durante una hora en días alternos, hace flexiones y ejercicios abdominales, y elige las escaleras en lugar del ascensor

El protocolo que imita el ayuno

Longo también trabaja con una intervención de aproximadamente cinco días que reduce calorías, proteínas y carbohidratos. El objetivo es reproducir algunos procesos asociados con períodos más prolongados sin comida. Según las necesidades individuales, plantea realizar estos ciclos entre dos y cuatro veces al año

Este protocolo no está indicado para todas las personas. Se mencionan como grupos que deben evitarlo las embarazadas, quienes tienen bajo peso y quienes padecen enfermedades hepáticas o renales. Cuando se evalúa su uso, se recomienda contar con la supervisión de un médico o de un nutricionista matriculado

Longo es profesor de gerontología y ciencias biológicas y dirige un instituto dedicado al estudio de la longevidad. Sus investigaciones abarcan el envejecimiento en levaduras, ratones y seres humanos, además de sus vínculos biológicos con el cáncer, el alzhéimer y la diabetes