Cuatro yeguas de polo murieron durante la mañana del miércoles en el campo número dos del Jockey Club de San Isidro. El sector está destinado a prácticas deportivas y forma parte de un predio que también incluye el hipódromo
El episodio sorprendió a quienes se encontraban en el lugar porque el cielo estaba despejado poco antes. Raúl, uno de los petiseros, explicó que no se habría tratado de un impacto directo, sino de una descarga que se expandió por el suelo, en un efecto similar al de una piedra que cae en el agua
Los caballos aguardaban atados a un palenque de hierro. Según el trabajador, esa estructura pudo favorecer la transmisión de la electricidad. Los animales estaban sujetos mientras esperaban comenzar sus tareas habituales
Las autoridades aún deben establecer si el rayo impactó sobre el poste y si la corriente se transmitió a través de las correas. Un especialista del Servicio Meteorológico Nacional explicó que las tormentas aisladas se formaron por el ingreso de aire húmedo desde el norte del país y advirtió que los espacios abiertos presentan un riesgo mayor
La vulnerabilidad de los caballos
El veterinario Carlos Orive señaló que los equinos pueden absorber una descarga a través de sus herraduras, fabricadas con hierro o aluminio, cuando el rayo impacta en el suelo. También indicó que los caballos tienen poca resistencia frente a la electricidad
Los restos hallados en el lugar mostraron la intensidad del episodio: al menos una manta se incendió. No hubo personas con lesiones graves, aunque un petisero sufrió una descompensación leve y recibió atención médica
Los animales pertenecían a Alejandro Checchi. El valor de un caballo de polo puede ubicarse entre US$5000 y US$15.000, de acuerdo con su categoría, calidad y aptitud deportiva. Estos ejemplares suelen comercializarse también en mercados como Inglaterra y Estados Unidos
Revisión de las condiciones de seguridad
El hecho reabrió las preguntas sobre la protección contra descargas eléctricas en las instalaciones deportivas. El sector de golf del club cuenta con radares para detectar riesgos, pero la cancha de polo no recibió advertencias antes del incidente
Las autoridades locales analizan las circunstancias de la tragedia. Las pistas de carreras mantienen sus actividades habituales, excepto ante situaciones extremas, debido a que cuentan con mantenimiento técnico