BUÑOL, España. Miles de personas llegaron este miércoles a Buñol para sumarse a La Tomatina, la popular batalla de tomates que cada año convierte al pequeño municipio valenciano en un escenario cubierto de pulpa roja

La celebración dura una hora y utiliza hasta 165 toneladas de tomates demasiado maduros. Antes del inicio, varias fachadas quedan cubiertas con lonas para proteger los edificios del impacto de la fiesta

Una tradición con historia y proyección internacional

La Tomatina se celebra el último miércoles de agosto y remite a una pelea con comida ocurrida en 1945. Con el tiempo se volvió una cita anual, aunque fue prohibida en la década de 1950 durante el régimen de Francisco Franco

La difusión televisiva en los años 80 impulsó su crecimiento hasta convertirla primero en un evento nacional y después en un atractivo internacional

Este año se esperaba la participación de más de 20.000 personas. En los últimos tres años, alrededor del 40% de los asistentes han sido turistas de fuera de España, según datos difundidos esta semana

El empuje de India entre los visitantes

En los últimos años se registró un aumento notable de viajeros procedentes de India, impulsado en parte por la película de Bollywood Zindagi Na Milegi Dobara, que recreó la fiesta y acercó la celebración a nuevos públicos

Ese fue el caso de Romail Khokhar, un empresario textil de 27 años llegado desde Mumbai, que participó por tercera vez en la batalla de tomates

“Me siento realmente muy bien. Es el mejor festival que he vivido y lo disfruto mucho aquí”, dijo mientras esperaba el inicio del festejo

Reglas mínimas para una guerra de tomates

Los asistentes que no son residentes pagan 15 euros por entrada. La única regla es aplastar los tomates antes de lanzarlos para evitar heridas. Aun así, muchos participantes usan gafas de natación y tapones para los oídos

Cuando suena un cañonazo, la pelea termina. Luego, la multitud se lava en duchas comunitarias cercanas y las calles son rociadas con agua. Aunque la ropa suele quedar manchada de forma permanente, el ácido cítrico del tomate ayuda a limpiar el pavimento, que a menudo queda más limpio que antes