Un volcán activo suele asociarse con peligro e inestabilidad, pero también puede ocultar información valiosa en su interior. Eso fue lo que encontró un equipo de investigadores liderado por la Universidad de Oxford al estudiar el volcán Soufrière Hills, en la isla caribeña de Montserrat

En lugar de perforar la montaña, los científicos analizaron los terremotos registrados bajo el edificio volcánico para reconstruir su estructura interna. El resultado fue la detección de una zona saturada de fluidos a unos dos o tres kilómetros de profundidad, interpretada como una posible lente de salmuera magmática rica en metales

Una señal bajo tierra

El hallazgo no corresponde a una masa sólida de minerales ni a una mina convencional. Lo que se identificó fueron indicios compatibles con un reservorio subvolcánico de fluidos calientes, capaces de concentrar y transportar elementos metálicos

Estas salmueras se forman cuando los fluidos liberados por el magma evolucionan bajo determinadas condiciones de presión y temperatura. Por su alta salinidad, pueden movilizar metales desde zonas profundas hacia partes más superficiales del sistema volcánico

Valor científico y potencial económico

El interés por este tipo de reservorios va más allá de la geología. Los metales críticos son insumos clave para tecnologías vinculadas con la electrificación y la transición energética

Según su composición, estos recursos podrían servir para fabricar baterías, vehículos eléctricos, teléfonos celulares, computadoras, paneles solares, redes eléctricas y otros componentes electrónicos. Entre los ejemplos más conocidos figuran el cobre, esencial para cables y motores, y el litio, central en muchas baterías recargables

De todos modos, los investigadores todavía no determinaron qué metales aprovechables contiene con precisión el reservorio detectado ni si su extracción sería viable desde el punto de vista económico

Cómo miraron el interior del volcán

Para estudiar lo que ocurre a varios kilómetros de profundidad, el equipo recurrió a la tomografía sísmica, una técnica comparable a una tomografía médica. En vez de usar ondas para observar el cuerpo humano, analiza cómo las ondas sísmicas atraviesan distintos materiales dentro de la Tierra

El análisis incluyó 7112 llegadas de ondas P y 1376 de ondas S, correspondientes a 1039 eventos sísmicos registrados entre 1996 y 2007 por una red de estaciones del Observatorio Vulcanológico de Montserrat. La mayor parte de esos sismos se produjo debajo del propio volcán

Al comparar las velocidades de las ondas y la relación entre las ondas P y S, los científicos pudieron construir una imagen tridimensional del subsuelo y distinguir zonas con propiedades diferentes