La farmacia queda a seis cuadras de su casa. Antes, Carolina Echagüe, de 26 años, probablemente habría ido en auto. Ahora prefiere caminar. Cuando sale, intenta dejar el vehículo más lejos de su destino para sumar pasos y, si se mueve dentro de su casa, lleva el celular encima para registrar cada recorrido

“Agarro el celular para cualquier cosa, cualquier movimiento para que me tome los pasos que estoy haciendo. Salgo un poco más y trato de caminar lo más posible por la competencia”, cuenta

No empezó a entrenar para una carrera ni recibió una indicación médica. Lo que cambió fue el sentido de su caminata: ahora hay canjes, premios y una competencia de por medio. La aplicación Pasito convierte la actividad física en beneficios canjeables en comercios gastronómicos, de belleza y de artículos coleccionables, entre otros

Caminar, con otra lógica

Para Joan Cwaik, especialista en tecnologías emergentes y autor de El Algoritmo: ¿Quién decide por nosotros?, la app no altera el acto de caminar, sino su significado

“Caminar sigue siendo caminar. Lo que aparece con la app es una capa nueva arriba de un hábito viejísimo. De golpe ese paseo tiene un número y, a veces, alguien del otro lado midiéndose con vos”, explica

Según su mirada, la gamificación achica la distancia entre el esfuerzo y la recompensa. “Nos cuesta sostener una conducta cuyo premio recién aparecerá dentro de medio año. La gamificación adelanta una recompensa pequeña e inmediata y eso compensa que el beneficio de fondo tarde tanto en llegar”, resume

La aplicación fue desarrollada por Santiago Schamberger, de 26 años, oriundo de Olavarría, junto con su hermano Lisandro, de 29, y su novia Renata Poletti, de 25. “El fin último de la aplicación es que seas más saludable, dejar un poco la tecnología, salir del encierro de tu casa y que conozcas lugares nuevos”, explicó tras el lanzamiento

Su idea surgió a partir de observar el peso de las redes sociales, la oferta de streaming y las aplicaciones de delivery en los hábitos cotidianos. “Mi idea con la app es romper con eso, hacer que la gente se mueva, que tenga que salir”, agregó

El mecanismo es simple: 1000 pasos equivalen a un “pasito”, que luego puede canjearse por descuentos, promociones o productos en comercios adheridos

Ranking, mensajes y presión social

En el grupo que Carolina comparte con amigos, la competencia aparece seguido. Mira el ranking, ve que está apenas unos cientos de pasos detrás del primero y abre la aplicación para alcanzarlo

“A veces estoy a 300 de superar al que tengo arriba y salgo a caminar un poco más para pasarlo”, dice

Melisa Balliani, de 26 años, participa en cuatro grupos distintos: uno con compañeros de trabajo y otro con amigas, entre otros. No hablan todo el tiempo de la aplicación, pero cada tanto surge un mensaje para preguntar cómo alguien llegó a 30.000 pasos en un día o para bromear con quien quedó último en la tabla

“Es una especie de stalkeo, pero más sutil. De alguna forma me siento conectada con mis amigos”, resume

Cwaik cree que esa dimensión social explica buena parte del atractivo de estas plataformas. “Cuando metés a gente cercana aparece una forma suave de compromiso público. Que tu hermana o amigos vean si caminaste o te quedaste tirado agrega una presión que uno solo no se pone jamás. Es la vieja fuerza de la tribu funcionando dentro del teléfono”, sostiene

Hábitos mínimos, cambios concretos

No todos alteran su rutina de manera drástica, pero sí aparecen ajustes pequeños que terminan sumando

Trinidad Taurell, de 25 años, vive en Ingeniero Maschwitz, donde las distancias suelen empujar al uso del auto. Aun así, cuando puede, elige ir en bicicleta con amigas o caminar desde la entrada del barrio hasta su casa. Dice que empezó a incorporar esos hábitos “de a poquito”

La estudiante Sofía André, de 19 años, recuerda que cuando instaló la aplicación elegía caminos más largos para acumular pasos y, si sabe que va a caminar bastante, lleva el celular en la mano para que registre toda la actividad

“Suelo hacer distintos grupos con uno o dos personas para competir. Solemos siempre hablar de quién camina más y muchas amigas se dieron cuenta que caminan mucho gracias a la app”, cuenta

También destaca el registro semanal como incentivo: “Algo que me engancha es ver cómo suben mis pasos en la semana, me gusta ver que camino más por mi salud, fuera de los beneficios. Desde la app, lo hace ver más divertido”

Alma Caporaletti, de 19 años, cambió otro gesto cotidiano: “Ahora bajo antes del colectivo para caminar un poco más. Lo mismo cuando voy del trabajo a la facultad, busco sumar pasos para romper una meta mía personal”

La tecnología puesta a moverse

Para Cwaik, este tipo de apps refleja una modificación más amplia en la relación entre tecnología y hábitos. “Durante años el reproche a la tecnología fue que nos dejaba quietos, hundidos en una silla mirando una pantalla. Ahora aparecen aplicaciones que usan esos mismos mecanismos, las notificaciones, los rankings, las métricas, para que nos levantemos del sillón”, explica

Y deja una pregunta abierta: “Llegamos al punto de necesitar una app para hacer algo que el cuerpo humano hizo solo durante milenios. La herramienta sirve y a muchísima gente la saca del sedentarismo. Pero también deja ver lo poco que confiamos en nuestra propia voluntad cuando no hay una pantalla del otro lado llevando la cuenta”

Comercios que también ganan

El impacto no se limita a los usuarios. La aplicación también modificó la manera en que algunos comercios atraen clientes

En Milo Coffee Bar, una cafetería de especialidad ubicada sobre la calle Junín, a una cuadra del Cementerio de la Recoleta, la app llegó cuando el negocio todavía estaba en sus primeros pasos. Tras una apertura tranquila en enero, el local se sumó a Pasito durante la etapa de prueba para darse a conocer y captar público nuevo

“Nos parecía una buena propuesta para que gente que nunca había entrado al local nos conociera. Veníamos con las ventas bastante estancadas y nos ayudó muchísimo”, explica Juan Becerra, de 27 años y dueño del café

Según el panel de estadísticas de la plataforma, durante el último mes hubo 234 canjes en el local, con un promedio de 15 por día y un pico de 25 en una sola jornada

“Al principio pensábamos que la gente iba a venir por los productos gratis, pero descubrimos que lo que más funcionan son las promociones. Desde que empezamos a usar la aplicación aumentó la clientela”, agrega

De acuerdo con su estimación, alrededor del 70% de los usuarios canjea promociones, como descuentos o dos por uno, mientras que el 30% restante opta por productos gratuitos. Además, en 99 de los canjes registrados durante el último mes, los usuarios declararon haber realizado una compra adicional, aunque ese dato surge de una encuesta voluntaria dentro de la plataforma

Alejandro Araya, de 45 años, dueño de Ei coleccionables, una tienda de mangas y comics, conoció la aplicación por TikTok y la vio como una propuesta novedosa. “Mucha gente llegó al local por primera vez gracias a Pasito y fue algo notorio”, afirma

Sobre el costo de sumarse, dice que la inversión está en los productos, pero que equivale a lo que pagaría en publicidad. “La idea es que la gente que no conoce el local haga los canjes y se proyecte a corto o largo plazo como futuro cliente”, explica

Además, señala que ofrecen descuentos en compras y artículos de regalo, y que al principio muchas personas no creen que se llevan algo solo por caminar. Según los registros de la plataforma, el 20% de quienes canjean un pasito realiza una compra adicional