El cáncer de colon aparece cuando las células del intestino grueso sufren alteraciones en su ADN y comienzan a multiplicarse sin control. Ese crecimiento puede formar un tumor, invadir tejidos cercanos y, en algunos casos, extenderse a otras partes del organismo

Cómo se origina

En muchos casos, la enfermedad comienza con pólipos, pequeños grupos de células que se forman en el revestimiento interno del colon. La mayoría es benigna, aunque algunos pueden transformarse en cáncer con el paso del tiempo

Como los pólipos suelen no provocar síntomas, los controles periódicos son importantes. Detectarlos y extirparlos puede ayudar a prevenir el desarrollo de la enfermedad

Señales que requieren atención

Durante las primeras etapas, el cáncer de colon puede no causar síntomas. Cuando aparecen, las manifestaciones dependen del tamaño y la ubicación del tumor

  • Cambios persistentes en el ritmo intestinal, como diarrea o estreñimiento.
  • Sangrado rectal o sangre en las heces.
  • Dolor, gases o calambres abdominales.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • Debilidad o cansancio.
  • Pérdida de peso involuntaria.

Ante síntomas persistentes o preocupantes, es necesario consultar con un profesional de la salud

Factores que pueden aumentar el riesgo

La causa de la mayoría de los casos no se conoce con exactitud, pero existen circunstancias asociadas con una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de colon

  • Edad avanzada. Aunque puede aparecer a cualquier edad, la mayoría de los casos se registra en personas mayores de 50 años. También aumentaron los diagnósticos en menores de esa edad, sin que se conozca con precisión el motivo.
  • Antecedentes personales o familiares de cáncer colorrectal y pólipos.
  • Colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn.
  • Síndromes hereditarios, como la poliposis adenomatosa familiar y el síndrome de Lynch.
  • Alimentación baja en fibra y elevada en grasas y calorías. Algunos estudios también relacionan el consumo abundante de carne roja y procesada con un mayor riesgo.
  • Falta de actividad física, diabetes, obesidad, tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.
  • Radioterapia abdominal recibida como tratamiento para un cáncer previo.

Cuándo comenzar los controles

Las personas con un riesgo promedio deberían considerar iniciar los exámenes de detección alrededor de los 45 años. La indicación puede variar según los antecedentes personales y familiares, por lo que conviene definirla durante una consulta médica

Hábitos que ayudan a reducir el riesgo

No todos los casos pueden prevenirse, pero algunos cambios en el estilo de vida pueden contribuir a disminuir la probabilidad de desarrollar la enfermedad

  • Incluir frutas, verduras y cereales integrales, que aportan fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes.
  • Realizar actividad física la mayoría de los días e intentar alcanzar al menos 30 minutos diarios. Si no se hace ejercicio, es recomendable comenzar de manera gradual.
  • Mantener un peso saludable mediante una alimentación equilibrada y ejercicio regular.
  • Evitar el cigarrillo y buscar asesoramiento profesional para dejar de fumar.
  • Limitar el consumo de alcohol. Si se decide beber, se recomienda no superar una bebida diaria en mujeres y dos en hombres.