POSADAS. Las crecidas del río Iguazú modificaron las condiciones de visita al Parque Nacional Iguazú, pero las autoridades y el concesionario evitan utilizar la palabra “cierre”. El mensaje que buscan transmitir es que el parque permanece abierto, aunque puede haber restricciones puntuales para proteger a los visitantes

El fenómeno de El Niño elevó el caudal hasta niveles excepcionales. Según referentes del sector, llegó a ser diez veces mayor que el promedio habitual y produjo escenas poco frecuentes, como arcoíris múltiples generados por la combinación de vapor de agua, luz solar y la fuerza de la corriente

Una medida preventiva inédita

El 30 de julio, autoridades del parque, representantes de Parques Nacionales y referentes turísticos anticiparon el escenario climático previsto para octubre. También anunciaron una decisión sin antecedentes en las casi nueve décadas de historia del área protegida: desmontar preventivamente el circuito de la Garganta del Diablo

Desde el 4 de agosto, las pasarelas y barandas fueron retiradas y trasladadas a tierra firme. Las estructuras metálicas que permanecieron junto a los pilotes de cemento fueron aseguradas con una doble linga de acero, para aumentar las posibilidades de recuperarlas si la crecida las arrastraba hacia el cauce

La medida buscó reducir los riesgos y proteger la infraestructura, pero también generó confusión entre algunos turistas, que interpretaron las imágenes de las restricciones como una interrupción total de la actividad

Visitas condicionadas, pero sin un impacto decisivo

Durante el último fin de semana largo, el parque permaneció cerrado y el lunes 12 de octubre se aplicó una restricción temporal a la circulación. La diferencia fue de unas 2.000 personas respecto del mismo período de 2025: este año ingresaron 14.000 visitantes, frente a los 16.000 del año anterior

El sector hotelero todavía no registra un efecto significativo en las reservas y espera que el fenómeno se extienda hasta el verano. También señala que quienes encuentren limitaciones del lado argentino pueden visitar el Parque Nacional do Iguaçu, en Brasil

La actividad turística procura ofrecer información actualizada y precisa. Además de las cataratas, Puerto Iguazú promociona su gastronomía, las actividades de naturaleza, la vida nocturna y el turismo de eventos para quienes permanecen dos o tres días

Un año por debajo del récord

El Parque Nacional Iguazú alcanzó su máximo histórico en 2019, con 1.635.000 visitantes. Desde la interrupción provocada por la pandemia, todavía no volvió a superar esa cifra

En 2025 recibió 1.532.230 personas. Este año, la proyección era ubicarse levemente por encima de ese número, aunque el visitante un millón llegó el 29 de agosto, tres semanas después que en el año récord

La competencia regional y el paso fronterizo

Puerto Iguazú también enfrenta una competencia creciente con Foz do Iguaçu. El destino brasileño proyecta recibir entre cinco y seis millones de visitantes anuales a partir de inversiones en rutas, aeropuerto, infraestructura fronteriza, parques y entretenimiento

El puente internacional Tancredo Neves es una de las principales dificultades para el intercambio turístico. Las demoras en el sector argentino pueden alcanzar entre dos y cuatro horas, lo que desalienta a los visitantes brasileños que desean cruzar para recorrer la ciudad o consumir en sus comercios

El sector turístico reclama cambios en los controles de Migraciones y Aduana para agilizar el tránsito vecinal. El tema fue tratado en una comisión del Congreso y también planteado ante el jefe de Gabinete por el senador Martín Goerling, quien pidió coordinar una solución entre Aduana, Migraciones y Gendarmería

Mientras continúan las lluvias y las variaciones del río, el desafío para Iguazú es sostener la actividad con un sistema de comunicación permanente: el parque sigue abierto, pero el acceso a determinados circuitos depende de las condiciones de seguridad