El apagón del sábado pasado, que dejó sin luz a unos 600.000 usuarios del AMBA por una falla en la red de distribución, volvió a poner la atención sobre la capacidad de la infraestructura eléctrica frente a la demanda actual

Aunque ese episodio no estuvo relacionado con las viviendas, también plantea una pregunta puertas adentro: ¿la instalación eléctrica de cada casa está preparada para el consumo de hoy?

En los últimos años se multiplicaron los equipos que se utilizan a diario, como aires acondicionados, computadoras, televisores, hornos eléctricos, pavas y lavarropas. Además, es habitual que varios funcionen al mismo tiempo

Sin embargo, muchas instalaciones fueron diseñadas hace 15 o 20 años, cuando las necesidades eran diferentes. El paso del tiempo, por sí solo, no las vuelve obsoletas: el problema aparece cuando el consumo aumenta y la infraestructura no acompaña ese cambio

Señales de alerta en la instalación

Una vivienda puede sumar artefactos durante años sin que se compruebe si el sistema eléctrico está preparado para sostenerlos. Antes de que aparezca una falla, suelen presentarse algunos indicios

  • La llave térmica salta con frecuencia sin que exista un cortocircuito evidente.
  • Las luces parpadean o pierden intensidad cuando se enciende otro artefacto.
  • Los tomacorrientes se sienten calientes después de un uso normal.
  • El tablero eléctrico tiene conexiones agregadas de manera improvisada.
  • Es necesario utilizar alargues o zapatillas en forma permanente para disponer de más bocas.

Ninguna de estas señales implica necesariamente una emergencia por separado. Pero cuando aparecen varias al mismo tiempo, pueden anticipar un problema mayor y no deberían ser ignoradas

El riesgo de sumar equipos sin revisar la red

Al incorporar una estufa eléctrica, una freidora u otro equipo de alto consumo, la atención suele concentrarse en el artefacto y no en la instalación que deberá alimentarlo

La falta de mantenimiento puede provocar daños en los dispositivos, cortocircuitos y otros perjuicios para las personas que utilizan la red

Ante cualquier indicio de falla, lo recomendable es consultar a un electricista matriculado para que evalúe la instalación completa. No se trata de dejar de utilizar los equipos necesarios, sino de verificar que la red esté preparada para el uso actual

Una revisión que también forma parte del mantenimiento

Los grandes apagones concentran la atención porque afectan a muchas personas y son visibles. Pero existe un problema cotidiano en viviendas diseñadas para un nivel de consumo que ya no coincide con las necesidades actuales

Así como se revisan una caldera, un aire acondicionado o las instalaciones de gas, la instalación eléctrica debería incluirse en el mantenimiento habitual de la vivienda