Al rendir el examen para obtener la licencia de conducir, suele aparecer la identificación de señales de tránsito. Y cuando llega el momento de manejar en la calle, también puede surgir alguna que no resulte familiar. Por eso conviene repasar cómo se clasifican y qué comunica cada una
Las señales no transmiten todas la misma clase de mensaje. Algunas ordenan, otras advierten y otras solo orientan. Reconocer su diseño y su color permite interpretarlas con más rapidez
Reglamentarias: lo que está permitido y lo que no
Las de prohibición señalan acciones vedadas. Por lo general muestran una figura negra dentro de un círculo rojo tachado. Entre las más conocidas están las que prohíben estacionar, circular en contramano, pasar o girar
Las de restricción no prohíben por completo, pero fijan límites. Allí entran, por ejemplo, las de velocidad máxima, mínima o peso. Suelen llevar un círculo rojo y, en algunos casos, fondo azul para diferenciarlas de las prohibiciones
En el grupo de prioridad se ubican las que indican quién tiene el paso o qué conducta debe adoptarse. Las más habituales son las de pare y ceda el paso. También existe la señal de fin de prescripción, que marca el cierre de una indicación anterior
Preventivas: anticipar lo que puede venir
Las señales preventivas no ordenan ni prohíben. Su función es advertir sobre condiciones de la vía o riesgos posibles durante el recorrido. Las que informan sobre características del camino suelen ser amarillas con símbolo negro y pueden anunciar pendientes, curvas, túneles, derrumbes o lomadas
Otras advierten sobre situaciones de riesgo eventual, como zonas donde suelen cruzar animales sueltos. En estos casos, la señal no indica que el hecho ocurra siempre, sino que puede presentarse
También hay señales de máximo peligro y de anticipo de controles de tránsito. Las primeras vuelven al rojo para remarcar una advertencia fuerte, mientras que las segundas anticipan la presencia cercana de una señal restrictiva
Informativas: orientar el viaje
Las señales informativas no imponen restricciones. Sirven para ubicar al conductor y aportar datos útiles sobre la circulación. Pueden indicar el inicio o el final de una autopista, advertir que una calle no tiene salida, señalar dónde se puede estacionar o marcar la presencia de parquímetros y giros permitidos
Dentro de este grupo también están las que ofrecen servicios o referencias turísticas. Allí aparecen indicaciones de estaciones de servicio, plazas, museos, puestos sanitarios o estacionamientos
Por último, la nomenclatura vial y urbana ayuda a entender el camino transitado. Permite distinguir rutas panamericanas, nacionales y provinciales, además de orientar sobre direcciones y destinos. En el caso de la nomenclatura urbana, el ejemplo mostrado corresponde a la Ciudad de Buenos Aires, por lo que puede variar en otras zonas del país
Conocer estas diferencias ayuda a leer la calle con más seguridad y a reaccionar mejor ante cada señal