La comprensión lectora sigue entre los principales desafíos de la educación peruana. El problema, sin embargo, no se limita a que los estudiantes aprendan a leer: también importa saber si entienden lo que leen, si pueden interpretarlo, opinar sobre ello y construir pensamiento crítico
Lucía Acurio, especialista en educación digital, plantea que este objetivo debe convertirse en una prioridad para todo el sistema educativo. A su juicio, el primer cambio pasa por asumir que la educación no debe verse como un gasto, sino como una inversión capaz de mejorar los aprendizajes y fortalecer a los docentes
La especialista advierte que avanzar de grado no garantiza una comprensión acorde con la edad. Un estudiante puede leer con fluidez y aun así no lograr interpretar una situación cotidiana, comprender un texto o elaborar una opinión propia a partir de él
Medir para mejorar
Acurio sostiene que la comprensión lectora no puede depender solo del trabajo del área de Comunicación. Considera que el reto involucra al Estado, directivos, docentes, colegios, empresas y sociedad civil
Dentro de ese esfuerzo, asigna un papel central a los directores, a quienes describe como líderes pedagógicos. Para ella, su labor no debería quedarse en la administración, sino incluir la medición del nivel de comprensión de los estudiantes y la definición de metas concretas de aprendizaje
También plantea que las escuelas deberían dejar de concentrarse únicamente en las calificaciones y empezar a preguntarse si están logrando que todos sus alumnos alcancen niveles adecuados de comprensión
Tecnología con criterio
La tecnología puede ayudar en ese proceso, aunque no como respuesta automática ni como única solución. Acurio propone identificar primero qué herramientas y metodologías aportan realmente a los aprendizajes y luego capacitar a los docentes para usarlas de manera adecuada
Sobre la inteligencia artificial generativa, considera clave enseñar a los estudiantes a formular preguntas, revisar la información que reciben y distinguir si es correcta, sesgada o insuficiente. En ese marco, la IA podría convertirse en una aliada para desarrollar criterio y pensamiento crítico
La especialista también advierte sobre los riesgos de una exposición excesiva a las pantallas, pero rechaza que la salida sea simplemente prohibir la tecnología. Su propuesta es buscar un equilibrio y reconocer los espacios donde el docente sigue siendo insustituible
Aprendizaje personalizado
Otro desafío, según Acurio, es entender que no todos los estudiantes aprenden igual. En ese sentido, sostiene que las herramientas digitales pueden ayudar a identificar cómo aprende cada niño y entregar información útil para tomar decisiones más personalizadas
Señala además que algunas tecnologías basadas en inteligencia artificial pueden analizar procesos de aprendizaje y marcar diferencias entre estudiantes. Aun así, subraya que hay situaciones que exigen una atención humana y cercana por parte de los docentes
En esa línea, destaca la experiencia de maestros que ya desarrollan buenas prácticas en distintas zonas del país. Para la especialista, esos casos pueden servir como referencia para diseñar programas de capacitación diferenciados y adaptados a cada contexto
Formar ciudadanos integrales
De cara al 2030, Acurio sostiene que la formación escolar debe ir más allá de la comprensión lectora. También considera esenciales habilidades como la empatía, la resiliencia, la colaboración y la cooperación
Su visión es que la escuela contribuya a formar ciudadanos capaces de desenvolverse tanto en el mundo real como en los entornos digitales, con herramientas para la vida y recursos para enfrentar los cambios de una sociedad en transformación