En plena selva, dos constructores excavaron una vivienda bajo tierra y la rodearon por completo con una pileta que recuerda a los antiguos fosos de los castillos

El proyecto fue realizado con técnicas rudimentarias y materiales obtenidos del entorno. El proceso incluyó la excavación del terreno, la construcción de las paredes y el techo, la fabricación de baldosas de arcilla y la instalación de un puente de acceso

Una vivienda construida con troncos, cañas y barro

El primer paso fue cavar un pozo rectangular con espacio suficiente para la estructura. Para levantar las paredes, utilizaron troncos colocados uno junto al otro y unidos con lianas

Las partes exteriores fueron hechas con troncos gruesos y secos, mientras que las paredes internas y el piso se construyeron con cañas más finas. El techo también quedó formado por troncos alineados, cubiertos con barro natural

Luego de emparejar el barro con las manos, agregaron paja sobre la superficie y la quemaron para ayudar a secar y fijar el material

El foso de agua y el puente de entrada

A aproximadamente un metro de la entrada, excavaron otro pozo alrededor de toda la vivienda. Para revestirlo, mezclaron arcilla extraída del río con tierra y colocaron la preparación en moldes de madera

Las piezas fueron cocidas al fuego de manera individual. Una vez endurecidas, las unieron con la misma mezcla para formar las paredes y el piso de la pileta

Como el agua impedía llegar hasta la casa, construyeron un puente con troncos que doblaron a fuerza de golpes. También colocaron pasto alrededor de la estructura y trasladaron agua del río en vasijas para llenar el foso

Los detalles finales de la construcción

En la entrada sumaron un pequeño porche hecho con otra tanda de baldosas de arcilla cocida

El cierre del proyecto fue un muro de piedras con aberturas a modo de ventanas. La estructura enmarca la propiedad y forma un arco de bienvenida frente a la casa escondida