El 28 de septiembre de 2008, Singapur recibió por primera vez a la Fórmula 1 con una carrera nocturna en el circuito urbano de Marina Bay. Fernando Alonso partía desde el 15.º lugar, pero una maniobra preparada dentro de Renault cambiaría por completo el desarrollo del Gran Premio
En la vuelta 12, el español ingresó a boxes para cargar combustible y cambiar neumáticos. Al regresar quedó último. Dos vueltas más tarde, su compañero Nelson Piquet Jr. perdió el control en la salida de la curva 17 y chocó contra las barreras
El accidente obligó a neutralizar la competencia y llevó a la pista al auto de seguridad. Alonso había detenido su Renault antes de que se cerrara el ingreso a boxes, por lo que pudo recuperar posiciones mientras sus rivales quedaban obligados a reducir el ritmo y todavía debían realizar sus propias paradas
El español aprovechó la situación y ganó la carrera. Piquet, en cambio, quedó fuera de competencia. Casi un año después, aquel choque fue presentado como parte de un plan deliberado y el caso pasó a ser conocido como “Crashgate”
La presión sobre Piquet
En 2008, Piquet tenía 23 años, disputaba su primera temporada completa con Renault y aún no tenía garantizado su futuro en el equipo. Briatore era su jefe y también su representante, una doble relación que aumentaba la dependencia del piloto
Según declaró luego ante la Federación Internacional del Automóvil, Briatore lo convocó a una reunión poco antes de la carrera. También participó Pat Symonds, responsable de ingeniería. Allí, de acuerdo con el relato del brasileño, se habló de provocar un accidente que generara la salida del auto de seguridad y favoreciera a Alonso
Piquet sostuvo que aceptó por temor a perder su lugar. También afirmó que Symonds le mostró un plano del circuito y señaló la curva 17, un sector donde los restos del auto podían dificultar el trabajo de los equipos de rescate y extender la neutralización
La ubicación era clave. La normativa vigente impedía entrar a boxes durante los primeros momentos de la intervención del auto de seguridad, mientras los competidores se agrupaban detrás de él. Alonso ya había completado su parada y pudo sacar ventaja de esa situación
El perjuicio para Massa
Felipe Massa, que había largado desde la pole y lideraba para Ferrari, perdió sus opciones por un error durante su detención. Recibió la señal de salida antes de que terminara la carga de combustible y arrancó con la manguera todavía conectada
El brasileño debió detenerse unos metros más adelante para que los mecánicos retiraran el equipo. Finalizó 13.º y no sumó puntos. Semanas más tarde perdió el campeonato ante Lewis Hamilton por una diferencia de un punto
La investigación de la FIA
Durante la primera mitad de 2009, Piquet continuó compitiendo para Renault. El 30 de julio declaró bajo juramento que había chocado intencionalmente en Singapur. En agosto se confirmó su salida del equipo
Los investigadores revisaron las imágenes y estudiaron los registros electrónicos del auto. Los datos mostraron que Piquet había acelerado antes y con mayor intensidad que en los giros previos, y que mantuvo el acelerador presionado después de perder el control
La investigación también incorporó el testimonio de un integrante de Renault identificado en el expediente como “Testigo X”. Su relato sobre conversaciones entre Briatore y Symonds reforzó la conclusión de que el choque había sido planificado
Briatore rechazó las acusaciones. Renault y su jefe anunciaron acciones legales contra Piquet y su padre, a quienes acusaron de realizar denuncias falsas y de intentar presionar al equipo
En septiembre, Alonso dijo estar sorprendido por la situación. Poco después, Renault informó que no discutiría los cargos ante la FIA. Briatore y Symonds abandonaron la escudería
Cinco días más tarde, el Consejo Mundial del Deporte Motor determinó que los dos dirigentes y Piquet habían conspirado para provocar el accidente y favorecer a Alonso. Para establecer la infracción, consideró suficiente que el plan hubiera sido ejecutado
Sanciones, apelación y regreso
La FIA concluyó que la maniobra había alterado la carrera y puesto vidas en riesgo. Briatore fue apartado por tiempo indefinido y Symonds recibió una suspensión de cinco años. Renault pudo continuar en la categoría, aunque quedaba amenazado con la expulsión ante una nueva infracción similar hasta finales de 2011
Piquet no fue sancionado por colaborar con la investigación, aunque la FIA señaló que debió negarse a provocar el choque. Alonso mantuvo su victoria porque no se hallaron pruebas de que conociera el plan
Massa consideró insuficientes las consecuencias y sostuvo que el episodio había perjudicado el resultado del campeonato. Reclamó que se revisara la carrera de Singapur, pero el resultado no fue modificado
En enero de 2010, un tribunal de París anuló las sanciones contra Briatore y Symonds por irregularidades en el procedimiento. La resolución cuestionó la validez de las penas, pero no concluyó que el accidente hubiera sido casual
En abril de ese año, ambos llegaron a un acuerdo con la FIA para permanecer fuera de funciones operativas en la Fórmula 1 hasta finales de 2012. Desde 2013 podían volver a ocupar cargos
La vuelta de Briatore con Colapinto
Briatore tardó más de diez años en regresar formalmente a un equipo. Durante ese período se concentró en sus negocios y mantuvo sus vínculos con el automovilismo y con Alonso
En 2022 retomó tareas como embajador de la Fórmula 1. En junio de 2024 se incorporó nuevamente a la estructura de Renault, rebautizada Alpine, como asesor ejecutivo
Meses después se interesó por Franco Colapinto. Su representante, María Catarineu, contó que Briatore expresó desde el primer contacto su intención de contratar al piloto argentino. Siguió sus nueve carreras con Williams y negoció con James Vowles su llegada a Alpine, que ya tenía definidos sus dos pilotos para 2025
En enero, Colapinto se incorporó como piloto de reserva. En mayo pasó a competir en reemplazo de Jack Doohan. Actualmente, Briatore encabeza la conducción del equipo y Steve Nielsen supervisa su funcionamiento diario
Casi dos décadas después del escándalo de Singapur, el italiano volvió a ocupar una posición central de poder en la misma estructura que había abandonado tras uno de los episodios más polémicos de la historia de la Fórmula 1