Cristóbal Colón murió en mayo de 1506 en Valladolid, España, después de haber cruzado varias veces el Atlántico al servicio de la Corona española. Sin embargo, sus restos también emprendieron un largo recorrido entre ambos continentes

Tras su muerte, fue enterrado en la Iglesia de Santa María de la Antigua. Tres años después, sus restos fueron trasladados a la Capilla de Santa Ana, en el Monasterio de la Cartuja de Sevilla, debido a la relación que el navegante mantenía con la orden de los cartujos

Un traslado hacia La Española

En 1523, los restos de Colón volvieron a cruzar el océano y llegaron a La Española, una isla que actualmente comparten República Dominicana y Haití. El lugar tenía un significado especial para el almirante, ya que allí se había establecido la primera colonia europea del llamado Nuevo Mundo

Sus restos fueron depositados en la catedral de Santo Domingo junto a los de su hijo Diego. Esta sepultura compartida sería clave para la posterior disputa sobre la identidad de los huesos

En 1795, España cedió a Francia los dos tercios orientales de La Española mediante el Tratado de Basilea. Para evitar que los restos quedaran bajo dominio francés, Carlos IV ordenó trasladarlos a La Habana, que todavía formaba parte del territorio español

Durante la mudanza se encontraron huesos dispersos, que fueron colocados en distintas urnas, entre ellas una de plomo y otra de cedro. El 21 de diciembre de ese año fueron recibidos en la catedral de La Habana

El regreso a Sevilla y el hallazgo dominicano

En 1898, tras la pérdida del dominio español sobre Cuba, se decidió llevar nuevamente los restos a España. Colón regresó a Sevilla en 1899 y permaneció de forma provisoria en la Iglesia del Sagrario hasta que, en 1902, fue sepultado en la catedral de la ciudad

En ese templo se construyó un monumento sostenido por cuatro heraldos, que representan a Castilla, León, Aragón y Navarra. En el féretro puede leerse una inscripción dedicada al primer almirante y descubridor del Nuevo Mundo

Pero en 1877, antes del regreso definitivo a Sevilla, había sido descubierta en Santo Domingo una caja de plomo con huesos humanos y una inscripción que identificaba a Cristóbal Colón. El hallazgo abrió una pregunta que continúa vigente: ¿los restos trasladados a Sevilla pertenecían al almirante o a su hijo Diego?

Qué aportaron los análisis de ADN

En 2003 se autorizó el estudio genético de los restos conservados en Sevilla. Los resultados, conocidos alrededor de 2006, indicaron una coincidencia entre el ADN mitocondrial de esos huesos y el de Diego Colón, el hermano del navegante. También se analizaron muestras vinculadas con su hijo Hernando

Los investigadores concluyeron que los restos de la catedral sevillana correspondían efectivamente a Cristóbal Colón. En 2024, nuevos análisis realizados con tecnología más avanzada reforzaron esa hipótesis

Sin embargo, la conclusión científica no terminó con la controversia. En República Dominicana se sostiene que los restos conservados allí son los auténticos del almirante, sobre la base de documentos y evidencias históricas

La posibilidad de que ambas tumbas sean verdaderas

Una explicación posible es que los restos de Colón estén repartidos entre Sevilla y Santo Domingo. Para los análisis realizados en la ciudad española se exhumaron apenas unos 150 gramos de huesos. Además, la caja hallada en República Dominicana tampoco contenía un esqueleto completo

Por eso, no se descarta que una parte de los restos se encuentre en Sevilla y otra en Santo Domingo. El navegante podría descansar en la catedral sevillana, en el Faro a Colón o, de manera parcial, en ambos lugares