Fernando González Molina estrena Cronos, una reconstrucción de las 124 horas del operativo antiterrorista desplegado tras los atentados de Las Ramblas y Cambrils. La película se sitúa en el tiempo inmediato posterior al ataque y evita mostrar de forma directa la matanza para concentrarse en la respuesta policial y en el impacto que dejó en la sociedad
Los atentados yihadistas de agosto de 2017 causaron 16 muertos y entre 130 y 154 heridos. La historia arranca justo después del atropello masivo en Barcelona, cuando una furgoneta recorrió 600 metros por Las Ramblas poco antes de las cinco de la tarde del 17 de agosto, y sigue hasta la muerte del último sospechoso, abatido más de cuatro días después en Sant Sadurní d’Anoia
Un operativo a contrarreloj
El filme reconstruye el llamado Operativo Cronos, activado por los Mossos d’Esquadra para cerrar salidas de Barcelona, localizar a los responsables y evitar nuevos ataques. También recoge el episodio de Cambrils, ocurrido en la madrugada del 17 al 18 de agosto, cuando cinco terroristas fueron neutralizados tras intentar saltarse un control, atropellar a seis personas y apuñalar mortalmente a una mujer
El guion, escrito por Alberto Marini con documentación de Nacho Carretero y Arturo Lezcano, se organiza en tres líneas: la persecución de los terroristas, la disputa entre cuerpos de seguridad por el control de la información y la conmoción de Ripoll, donde vivían varios de los atacantes. La película también muestra la tensión política entre la Generalitat y el Gobierno central en plena escalada del procés, con Twitter como reflejo de la batalla por imponer una versión oficial en tiempo real
Racismo y fracaso colectivo
Entre los personajes figuran Diana Gómez, en un papel inspirado en Patrícia Plaja; Enric Auquer, a partir de Jordi Rodón; y Mónica López, como una agente vinculada a familias de Ripoll y a jóvenes que acabarían integrando la célula
Cronos también se adentra en el fracaso de una integración que se daba por asumida y en la expansión del racismo, el odio y la intolerancia. La película plantea preguntas sobre la responsabilidad social ante esos discursos y sitúa el foco en las consecuencias humanas y políticas de los atentados, más allá del impacto inmediato de la violencia