Una demanda presentada en San Diego sostiene que una clínica de salud mental no intervino a tiempo pese a recibir una advertencia del FBI sobre Caleb Vazquez, uno de los adolescentes que participaron en el ataque armado contra una mezquita de San Diego, en el que murieron tres personas

Según la presentación judicial, el FBI llamó a la madre de Vazquez el 14 de mayo para advertirle que su hijo estaba haciendo comentarios preocupantes sobre tiroteos escolares en la red oscura. La mujer afirma que avisó de inmediato al centro de tratamiento donde vivía su hijo y que volvió a comunicar esa alerta a su terapeuta y a un directivo del programa al día siguiente

La demanda alega que Park Mental Health Treatment of San Diego no tomó medidas aun cuando Vazquez, de 18 años, mostraba signos de una crisis grave y recibía atención por depresión y episodios psicóticos

El 18 de mayo, día del ataque, el personal del centro informó a la madre que el joven estaba desaparecido. Luego, imágenes de seguridad mostraron que había salido de la propiedad a las 8 de la noche del día anterior. No está claro si tenía permiso para irse o si violó las reglas del establecimiento

Vazquez y otro adolescente murieron después de cometer el ataque. Las autoridades dijeron que ambos estaban radicalizados en internet y que se conocieron en línea. No han precisado qué armas se usaron ni han dado más detalles sobre el vínculo entre ambos

La clínica rechazó las acusaciones en una respuesta previa y sostuvo que no es responsable de las acciones de Vazquez. El FBI evitó comentar el caso

La demanda también recuerda antecedentes previos de comportamiento alarmante. Vazquez había sido hospitalizado durante unos tres días en enero de 2026 tras decirle a un compañero que quería cometer un tiroteo escolar

Casi un año antes, la policía había confiscado 26 armas del padre del joven, después de que fuera señalado por conductas preocupantes y por idealizar a los nazis, bajo una ley de California que permite retirar armas a personas consideradas peligrosas

La presentación judicial se conoció el mismo día en que autoridades de Carolina del Norte anunciaron la acusación contra un joven de 17 años en relación con el caso