Daniel López Rosetti presentó su libro Una buena vida y reflexionó sobre la manera en que las personas atraviesan el dolor. A partir de la muerte repentina de su padre y de una tuberculosis pleural que padeció cinco meses después, sostuvo que recuperarse no significa simplemente cerrar una herida
Según explicó, la resiliencia consiste en salir fortalecido de una experiencia difícil sin perder la sensibilidad. El dolor, afirmó, puede convertirse en una instancia de aprendizaje, pero no debería endurecer a quien lo atraviesa ni borrar sus emociones
Una memoria que se reconstruye
López Rosetti recordó que su padre murió de un paro cardíaco luego de llamarlo desde Sevilla para agradecerle un viaje a Europa. Al día siguiente, su madre le comunicó la noticia entre lágrimas
Al evocar ese período, señaló que la memoria no funciona como una grabación idéntica de los hechos, sino que debe reconstruirse con el paso del tiempo
Cinco meses más tarde, comenzó a sentirse mal y se examinó la base pulmonar derecha con un estetoscopio. Una radiografía reveló un derrame pulmonar derecho y una biopsia confirmó tuberculosis pleural. El tratamiento se extendió durante 18 meses, una etapa que, según contó, aprovechó para extraer aprendizajes
Desacelerar para recuperar la atención
El especialista describió la tensión entre el ritmo cotidiano y la vida emocional con una comparación: las personas funcionan de manera analógica en un entorno que se mueve a velocidad digital
Como ejercicio para el manejo del estrés, propuso caminar deliberadamente más despacio. La práctica busca modificar la percepción del recorrido y prestar atención a lo que ocurre durante la marcha
También advirtió que muchas personas quedan fuera de su propia agenda. Las obligaciones ocupan la jornada completa y dejan abierta la pregunta sobre cuánto tiempo se reserva para uno mismo
Nombrar las emociones no alcanza
Para López Rosetti, reconocer una emoción es un primer paso. Identificar el enojo, la alegría, la culpa, la vergüenza o la envidia permite advertir lo que sucede, pero no explica por sí solo su origen
La gestión emocional, planteó, requiere descubrir, nombrar, comprender y regular las emociones, en lugar de intentar controlarlas. También implica aceptar que los estados emocionales cambian, se alternan y tienen una duración limitada