En un bar gay de Washington, Cameron Austin se vistió de vaquero completo, con botas a juego, para brindar mientras sonaba When I'm Gone. Para él, Dolly Parton no fue solo una estrella del country, sino una presencia constante desde siempre
La artista, fallecida recientemente, volvió a mostrarse como una figura capaz de reunir apoyos muy distintos en Estados Unidos. Su nombre fue celebrado en la Casa Blanca y, al mismo tiempo, reivindicado con especial fuerza en los bares gay del país
Una aliada inesperada
Parton no buscó convertirse en un ícono gay, pero terminó asumiendo ese lugar con naturalidad. Muchas personas gais y lesbianas la vieron como una defensora firme de su dignidad y sus derechos, antes de que ese respaldo fuera común en el mundo del espectáculo
Su vínculo con la comunidad drag también fue visible durante años. Incluso llegó a anotarse de manera discreta en un concurso de imitadoras de Dolly Parton y perdió. Más tarde, ya en televisión, jugó con esa identidad y cambió la letra de Jolene por “¡Drag queen!, ¡drag queen!”
Fe, tolerancia y humor
En 1991, su canción Family pidió tolerancia hacia la diversidad en plena crisis del sida, cuando la comunidad LGBT sufría un fuerte estigma. Aunque evitaba posicionarse sobre gran parte de la política cotidiana, defendía los derechos de ese colectivo desde un lenguaje moral ligado al sur de Estados Unidos
Parton solía decir que era aceptada por la comunidad gay porque ella también los aceptaba. Su mensaje se resumía en una idea simple: no juzgar y amar a las personas por lo que son
Una devoción que siguió activa
La académica Nadine Hubbs sostuvo que la educación religiosa de Parton ayudó a moldear esa mirada abierta, y que su fe nunca la alejó de la comunidad LGBTQ. Creció cantando en una iglesia pentecostal y convirtió esa formación en parte de su identidad pública
En 2023, cuando legisladores de Texas intentaron criminalizar muchas presentaciones drag, Parton respaldó de forma discreta a Brigitte Bandit. La drag queen llevó un libro infantil sobre la cantante al Capitolio estatal para protestar contra el proyecto de ley. Después, Parton le hizo llegar una guitarra acústica personalizada, decorada con pedrería y una dedicatoria cariñosa
Bandit la definió como una diva y pidió que el público escuche su mensaje. Para quienes la siguieron de cerca, ese parece ser el legado más duradero de Dolly Parton: celebrar la diferencia con humor, fe y una lealtad que no dependía de modas ni consignas