Un golpe en el Caribe
El Ejército de Estados Unidos informó que cuatro personas murieron en un ataque realizado el martes contra una embarcación en el mar Caribe, a la que vincula con rutas de narcotráfico
Según el Comando Sur, se trató de un ataque cinético letal contra una lancha rápida cuya actividad habría sido confirmada por inteligencia. La acción se enmarcó en la operación Lanza del Sur y en el trabajo de la Fuerza Operativa Conjunta del Hemisferio Occidental
Una campaña militar que se amplía
La autoridad militar estadounidense sostuvo que la ofensiva busca neutralizar a organizaciones criminales que operan en América Central, Sudamérica y el Caribe
El comandante del SOUTHCOM afirmó que la fuerza está decidida a frenar la violencia atribuida a los cárteles y anticipó que continuará con operaciones precisas y letales
Este ataque siguió a otro operativo realizado el domingo en el Pacífico Oriental, donde la misma fuerza conjunta abatió a dos personas al destruir otra embarcación usada en rutas de tráfico de drogas
Críticas por el uso de fuerza letal
Con estas dos acciones, ya son seis las muertes atribuidas a la nueva fuerza conjunta desde el inicio de sus operaciones en junio. Si se suman los 67 ataques previos en el Caribe y el Pacífico oriental, el balance de la campaña asciende a 229 fallecidos
Las operaciones han recibido cuestionamientos de la oposición y de organizaciones de derechos humanos, que señalan posibles ejecuciones extrajudiciales
La administración republicana, en cambio, defendió los ataques y sostuvo ante el Congreso que Estados Unidos se encuentra en un conflicto armado contra los cárteles. También calificó a los fallecidos como combatientes ilegales y justificó la legalidad de los operativos sin supervisión judicial
Donald Trump respaldó la estrategia al considerarla una respuesta necesaria para frenar el ingreso de drogas al país y las muertes por sobredosis. En la misma línea, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró que la campaña busca generar una disuasión efectiva y actuar junto a aliados regionales, aunque admitió que la intervención militar directa sigue siendo necesaria