El uso de drones cargados con explosivos se convirtió en una de las amenazas que más presión ejerce sobre la defensa de Colombia. El fenómeno ganó fuerza por el aumento de ataques atribuidos a grupos armados y por la rapidez con la que estas estructuras están incorporando tecnología de bajo costo para golpear a la fuerza pública y a la población en zonas de conflicto

Según los datos conocidos, durante 2025 se registraron 333 ataques efectivos con drones armados, frente a 61 casos en 2024. La variación equivale a un aumento del 445 %, una señal del salto operativo que tuvo esta amenaza en apenas un año

Una amenaza que avanza más rápido

Camilo Mendoza, experto en defensa antiaérea y tecnologías antidrones, aseguró que Colombia sí dispone de capacidades para enfrentar este tipo de dispositivos, pero advirtió que la comparación con lo que han adquirido los grupos armados deja una brecha preocupante

El Ministerio de Defensa ha informado la compra de 48 sistemas C-UAS por parte del Ejército y la fabricación de otros 22. Además, Codaltec suscribió contratos por 65.000 millones de pesos para sistemas antidrones y para el mantenimiento de capacidades de la Fuerza Aérea Colombiana

Aun así, Mendoza considera que la respuesta debe evolucionar hacia una defensa multicapa. En su visión, una sola herramienta no alcanza para enfrentar una amenaza que cambia de forma constante y puede operar con distintas tecnologías, altitudes, señales y modos de aproximación

Su propuesta incluye combinar detección por radiofrecuencia, radares y drones interceptores, entre otras capacidades. La razón es que algunas aeronaves no tripuladas pueden moverse de maneras que dificultan su identificación con sistemas convencionales

El reto regulatorio y el plan estatal

A las capacidades actuales de la fuerza pública se suma el proyecto Escudo Nacional Antidrones, impulsado durante el gobierno de Gustavo Petro. La iniciativa fue valorada en cerca de 6,2 billones de pesos y tuvo una primera fase con alrededor de 1 billón asignado

El objetivo es adquirir sistemas fijos, semifijos, vehiculares y portátiles para detectar y neutralizar aeronaves no tripuladas. De acuerdo con el cronograma público más reciente, el proyecto estaba en el primer semestre de este año en etapa de pruebas y estructuración contractual

La discusión también incluye cambios en la regulación. Un proyecto de ley sobre drones presentado en 2025 fue archivado, pero el Ministerio de Defensa radicó una nueva iniciativa el 5 de agosto de 2026. La propuesta busca fijar reglas sobre importación, fabricación, comercialización, uso y control de drones y sistemas antidrones

Para Mendoza, el desafío está en lograr equilibrio: reforzar la seguridad y cerrar la brecha frente a los grupos armados, sin frenar el uso legal, comercial, institucional y productivo de estas tecnologías

La advertencia es clara: los drones dejaron de ser un riesgo aislado y pasaron a ser un frente permanente de presión para la defensa nacional. Colombia enfrenta una carrera tecnológica que exige acelerar capacidades, mejorar la coordinación y regular el mercado antes de que la respuesta llegue tarde