Dos personas nacidas en el mismo año no siempre se perciben con la misma edad. Mientras algunas sienten que cargan más años de los que marca su documento, otras aseguran vivir como si fueran varias décadas más jóvenes. A esa distancia entre la edad cronológica y la edad percibida se la conoce como edad subjetiva o edad sentida
Distintas investigaciones señalaron que, después de los 65 años, sentirse más joven puede vincularse con mejor bienestar psicológico y mejores indicadores de salud. Pero esa vivencia no siempre recibe la misma respuesta del entorno
Qué observaron las investigadoras
Un estudio analizó cómo reaccionan adultos jóvenes y de mediana edad ante personas mayores que se sienten jóvenes. La investigación incluyó dos experimentos y estuvo a cargo de especialistas de la Universidad de Toronto
En la primera parte participaron 213 voluntarios de entre 18 y 34 años. Leían relatos breves sobre hombres y mujeres de 65 o 75 años, cuya edad sentida podía coincidir con la real o ser entre 20 y 40 años menor
Luego debían evaluar rasgos como amabilidad, inteligencia, competencia e independencia. También indicaban cuánto les agradaban esas personas, si les interesaría relacionarse con ellas y hasta qué punto consideraban que desafiaban los estereotipos sobre la vejez
Una valoración positiva, con matices
El segundo experimento amplió la muestra a 672 participantes: 335 adultos jóvenes y 337 de mediana edad. En ese caso, todos leyeron historias sobre una persona de 65 años que podía sentirse de 65, 45 o 25
Además de las preguntas anteriores, se les pidió que imaginaran su salud física y cognitiva. Los resultados mostraron una tendencia favorable hacia quienes se percibían más jóvenes
En general, esos adultos mayores fueron vistos como más competentes, inteligentes e independientes que quienes se sentían de su misma edad cronológica. También recibieron mejores գնահատaciones sobre su salud y despertaron mayor calidez
Cuando la diferencia genera rechazo
Pese a esa mirada positiva, apareció una contradicción. Cuando el comportamiento del adulto mayor rompía demasiado con lo esperado para su edad, bajaban el agrado y la disposición a interactuar con esa persona
Algo similar ocurrió en el primer experimento: cuanto más se alejaba del estereotipo de vejez, menor era la percepción de calidez
El estudio deja así una conclusión ambivalente. Sentirse joven puede leerse como una señal de vitalidad y envejecimiento saludable, pero también puede generar incomodidad si la persona se aparta demasiado de lo que socialmente se espera de alguien de su edad