WASHINGTON.- La administración de Donald Trump prepara una revisión profunda de Head Start, el programa preescolar para niños de bajos ingresos, con la intención de reducir de forma drástica sus estándares de calidad y dejar la mayor parte de las definiciones en manos de estados y autoridades locales

Menos reglas federales

Head Start fue creado en la década de 1960 para combatir la pobreza y durante años fue considerado un referente en educación temprana. Hoy su marco regulatorio ocupa más de 100 páginas y fija requisitos sobre la relación entre docentes y alumnos, controles de salud, participación familiar y protección infantil

El borrador en estudio reemplazaría ese esquema por unas pocas páginas de normas. Según personas al tanto de la discusión, el cambio eliminaría o aflojaría buena parte de las exigencias actuales y trasladaría muchas decisiones a la legislación estatal y municipal

Más obstáculos para las familias

Entre los cambios previstos figura una mayor exigencia documental para padres sin vivienda o sin empleo. Una versión inicial también contempló impedir la inscripción de hijos de padres en situación migratoria irregular, aun cuando los niños fueran ciudadanos estadounidenses, aunque no está claro si ese punto seguirá en la redacción final

El plan además incorporaría una exigencia de que toda la enseñanza se imparta en inglés

Lo que hoy garantiza el programa

Actualmente Head Start atiende a más de medio millón de bebés, niños pequeños y preescolares de bajos ingresos en todo el país. Para las familias que califican, ofrece educación inicial gratuita, controles para detectar retrasos en el desarrollo y apoyo familiar

Las reglas vigentes obligan a realizar evaluaciones médicas, dentales y visuales, además de establecer pautas curriculares y prohibiciones contra el abuso físico y emocional. También fijan proporciones mínimas entre personal y alumnos y estándares de seguridad

Un programa bajo presión

La propuesta eliminaría esas referencias y dejaría a operadores y centros con la instrucción de cumplir la normativa local y estatal, que en muchos casos es más flexible. También omitiría reglas sobre suspensiones y expulsiones, lo que podría facilitar la salida de niños con discapacidad que resultan más difíciles de educar

El plan todavía debe publicarse, abrirse a comentarios y luego ser finalizado. Incluso después de eso, podría enfrentar una demanda judicial. Mientras tanto, organizaciones vinculadas al programa advierten que el impacto podría sentirse durante meses, o no llegar a concretarse

Head Start ya había enfrentado otras amenazas y recortes de fondos en los últimos años, en un contexto de fuerte disputa política sobre el papel del gobierno federal en la educación temprana