Durante meses, dos tercios de Cuba pasaron las noches sin electricidad. En algunos barrios de La Habana, el agua corriente estuvo ausente durante más de dos semanas, mientras el transporte escaseó y productos básicos como huevos, pan y aceite de cocina fueron difíciles de conseguir
A pesar de ese escenario, cada mañana unos 178 estudiantes se reúnen para entrenar en la Escuela Nacional de Ballet, ubicada en un imponente edificio de estilo art nouveau en el centro de La Habana Vieja
La institución combina una exigente formación artística con clases de matemática, español, historia y ciencias. En las actuales condiciones del país, la disciplina y el sacrificio necesarios para convertirse en bailarín clásico se extienden mucho más allá del estudio de danza
Una rutina marcada por la distancia y la perseverancia
Roxana Pérez de La Mora tiene 14 años y se levanta antes del amanecer para recorrer unos 20 kilómetros desde su casa hasta la escuela
“A veces le digo a mi mamá que no tengo ganas de ir, pero faltar podría traerme problemas más adelante en mi formación”, contó la adolescente. Su objetivo es convertirse en primera bailarina
El ballet clásico continúa siendo una fuente de orgullo nacional y conserva en la isla una popularidad cercana a la del béisbol. Cuba ha formado a bailarines y coreógrafos reconocidos internacionalmente, seguidos por un público familiarizado con la disciplina
Una tradición cultural sostenida por el público
El Ballet Nacional de Cuba, fundado en la década de 1940 por la destacada bailarina Alicia Alonso y su esposo, Fernando Alonso, es considerado una de las compañías más prestigiosas del mundo
Las entradas cuestan menos de un dólar, mientras que funciones comparables en otros países pueden alcanzar los 300 dólares. En agosto, durante la gala de cierre de temporada, la compañía presentó “Canto Vital”, una obra del coreógrafo ruso Azari Plisetski con música de Gustav Mahler
La función fue protagonizada por Dani Hernández, bailarín principal y director de la Escuela Nacional de Ballet. Aunque la escasez de combustible había dejado las calles casi vacías, la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba estuvo llena de espectadores vestidos para la ocasión. Al finalizar, el público ovacionó de pie y gritó “¡Bravo!”
La combinación entre el liderazgo del Ballet Nacional y la formación rigurosa de la escuela pública contribuyó a preparar a decenas de bailarines destacados. Algunos llegaron a ser figuras principales de compañías como la Ópera de París, el Royal Ballet de Londres y el American Ballet Theatre de Nueva York
El impacto de la crisis sobre las nuevas generaciones
Hernández, de 37 años, se traslada diariamente en una motocicleta eléctrica desde su departamento hasta las clases. El viaje implica un riesgo para un profesional cuya carrera depende, en buena medida, de evitar lesiones
Durante los apagones recientes, el calor y los mosquitos lo obligaron a dormir en la terraza del edificio. “Tenga electricidad o no, debo estar en el estudio”, afirmó. Al mismo tiempo, se preguntaba si la comida de su refrigerador se echaría a perder
El bailarín también expresó preocupación por el efecto que las dificultades del país pueden tener sobre quienes se están formando en el ballet, la danza, la música y las artes visuales, así como en áreas como la ingeniería, la medicina y la educación
Sin embargo, el ballet clásico conserva sus estándares reconocidos internacionalmente y sigue siendo un punto de encuentro para la sociedad cubana. En las calles, una conversación sobre haber asistido a una función puede despertar rápidamente el interés de quienes comparten esa pasión