En Berlín, una pieza geométrica de vidrio y hormigón se recorta sobre el horizonte con apariencia de diamante tallado. Es el Axel Springer Campus, levantado sobre el trazado del antiguo Muro y ocupado por varias empresas del grupo mediático alemán, entre ellas Bild y Welt

La obra, diseñada por Rem Koolhaas y su estudio OMA, combina una escala monumental con una organización interior poco convencional: 13 plantas transparentes, un atrio abierto que recorre el edificio en diagonal y 13 puentes que cruzan el vacío de lado a lado

Un edificio pensado para que la gente se vea

Desde la planta baja, Andreas Ludwigs, director general de Axel Springer Services & Real Estate GmbH, describe la lógica del proyecto: reunir equipos, facilitar la conversación y reducir la distancia entre áreas. Después de la pandemia, explica, la compañía reforzó su apuesta por el trabajo presencial porque las decisiones se aceleran cuando las personas comparten el mismo espacio

Por eso el inmueble está lejos de la oficina clásica. En sus pisos hay sillones, cafeterías, restaurantes y hasta una cocina donde los periodistas pueden preparar el almuerzo en grupo. También hay mini livings en cada nivel y una rutina diaria que concentra el movimiento en ascensores, pasillos y áreas comunes

La huella de Springer en el corazón del barrio editorial

El edificio alberga, además de sus diarios y plataformas, marcas como Idealo, Media Impact, Business Insider Germany y Politico Germany. En uno de los sectores se colocó una réplica de la primera oficina de Axel Cäsar Springer, como guiño a la historia del fundador y a la expansión del grupo, que hoy se reparte en decenas de inmuebles solo en Berlín

La terraza también condensa esa idea de ciudad dentro de la ciudad. Convertida en un jardín de 3000 metros cuadrados, suma flores, senderos, bancos y huertas, con una vista abierta sobre Berlín. Koolhaas había imaginado que tanto la planta baja como la azotea fueran accesibles al público, pero el plan se ajustó por razones de seguridad

Una apuesta cara contra la dispersión digital

Los datos del proyecto dan cuenta de su escala: una superficie equivalente a unas 35 canchas de tenis, un atrio de unos 120.000 metros cúbicos y una rampa de hormigón de 55 metros de largo. Aunque no hubo una cifra oficial del costo total, en su momento se habló de unos €300 millones. Más tarde, la propiedad fue vendida a un fondo noruego por €425 millones y hoy la compañía alquila el inmueble

El conjunto forma parte del llamado Axel Springer Kiez, el microbarrio que el grupo fue armando a lo largo de las décadas junto a otros hitos como la Torre Dorada, frente a la cual quedó plantado el Neubau. Entre restos del Muro, esculturas y la cercanía de Checkpoint Charlie, el campus busca sintetizar una idea: que la creatividad todavía necesita un lugar físico para ocurrir

La pregunta, sin embargo, sigue abierta. En un momento en que la inteligencia artificial y el trabajo remoto reordenan rutinas y jerarquías, el edificio funciona como una gran declaración de principios: apostar por el encuentro presencial como antídoto contra la dispersión virtual