Cuando Robert Bezeau llegó a Panamá desde Montreal en 2007, encontró en la isla Colón una acumulación visible de plásticos y un sistema de gestión de residuos insuficiente. Lo que primero fue una observación incómoda terminó convirtiéndose, desde 2012, en un proyecto de construcción sostenible con una escala poco común
Bezeau empezó por medir el problema. Con un grupo de 15 personas recorrió calles y comercios para recoger y clasificar basura. Entre agosto y diciembre de 2012 reunieron 60.000 bolsas, y en un año y medio superaron el millón de botellas
De residuo a material de obra
El salto llegó cuando diseñó un sistema modular propio. Las botellas vacías se colocan en jaulas de acero que se ensamblan entre sí y se integran en muros recubiertos luego con cemento por ambos lados
Ese método permite aprovechar el aire atrapado en el interior de las botellas como aislante térmico, lo que puede dejar los espacios interiores hasta 35 grados más frescos que el exterior de la pared. Además, la estructura resulta resistente a los terremotos
Las primeras casas funcionaron como prototipos. Después se sumaron hoteles y restaurantes de la zona, que comenzaron a entregar sus residuos plásticos como parte del proceso. Las botellas se recogían en camión dos veces por semana con ayuda de voluntarios y empleados
El castillo que se volvió emblema
La pieza más visible del conjunto es el Castillo Inspiración, un edificio de cuatro plantas y 14 metros de altura construido con 40.000 botellas PET. Tiene habitaciones para huéspedes, comedor en el tercer piso y una plataforma de observación en la azotea
En 2017 recibió el récord Guinness como el castillo más grande del mundo hecho con botellas de plástico. Cuatro años después se añadió una mazmorra contigua, levantada con 10.000 botellas más y adaptada para alojar hasta 16 personas en habitaciones temáticas
Un pueblo en expansión
El plan a largo plazo contempla 120 viviendas privadas sobre más de 330.000 metros cuadrados en la isla Colón. Las casas, diseñadas por estudios panameños, incluyen captación de agua, tanques sépticos y conexión eléctrica
Una vivienda de dos plantas y 280 metros cuadrados cuesta unos 70.000 dólares. El proyecto también prevé una tienda, un huerto comunitario, una ecoescuela y áreas para actividades al aire libre
Para sostener el flujo de material, se impulsaron las Pegatinas de Huella de Carbono: adhesivos de cinco dólares que se compran en hoteles y comercios de la isla. Los visitantes los entregan a niños de la zona, que recogen botellas, las identifican con los adhesivos y luego las canjean por alimentos en el Castillo Inspiración
El sitio del proyecto ha recibido visitas de más de 204 países y resume su objetivo en una idea simple: cambiar el mundo sin cambiar la Tierra