El césped del estadio Maracaná superó la prueba durante el primer partido de la NFL disputado en Río de Janeiro. Dallas Cowboys y Baltimore Ravens jugaron sobre una superficie cuya estabilidad había generado preocupación durante las dos semanas previas
Los trabajos incluyeron refuerzos en las uniones y cortes de la hierba natural hasta pocos minutos antes del inicio. El esfuerzo pareció dar resultado: hubo pocos resbalones o tropiezos y el campo mantuvo condiciones firmes durante el encuentro
Un campo bajo vigilancia hasta el comienzo
Una semana antes del partido, el césped se encontraba deteriorado tras una extensa temporada de fútbol. Flamengo y Fluminense utilizan el estadio al menos una vez por semana
El sábado, trabajadores del Maracaná todavía utilizaban máquinas y tijeras para acondicionar la superficie. Nick Pappas, director de campos de la NFL, revisó el terreno minutos antes del comienzo junto con cinco integrantes de su equipo
El quarterback de Dallas, Dak Prescott, y el entrenador Brian Schottenheimer consideraron que el estado del campo no influyó en el partido. “Resistió bien”, afirmó Schottenheimer
Una definición en el último segundo
Baltimore se impuso por 34-31 con un gol de campo de 56 yardas convertido por Tyler Loop cuando se terminaba el tiempo reglamentario
El césped tampoco tuvo incidencia visible en una de las jugadas decisivas: en el tercer cuarto, Jake Ferguson perdió el balón después de recibir un pase de Prescott y Cowboys sufrió una entrega clave
Durante el entretiempo, el campo también soportó el escenario utilizado por el cantante Ricky Martin sin que se observaran daños importantes cuando los jugadores regresaron
La comparación con los partidos anteriores en Brasil
La NFL disputa partidos en Brasil desde 2024. Los dos encuentros anteriores se jugaron en el estadio Neo Química Arena de São Paulo, cuya superficie combina césped natural y sintético
En el primer partido disputado en el país, jugadores de Philadelphia Eagles y Green Bay Packers debieron cambiar sus botines debido a los resbalones. En el Maracaná no se repitió ese problema de forma evidente, aunque imágenes previas al encuentro mostraron sectores de césped reforzado que se desprendían con facilidad
El campo del Maracaná es de césped completamente natural. Algunos aficionados brasileños consideraron exageradas las críticas previas y señalaron que los jugadores habían competido en terrenos de peores condiciones